1 de Abril de 2013, empieza una nueva etapa.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

El 1 de Abril de 2013 supone para mí una fecha tan importante, como la fue en su día el día el 5 de Marzo de 2011, el 1 de Mayo de 1994, o el 1 de julio de 1992 u otras fechas en las que tuve la fortuna, de tener la salud suficiente para poder empezar una nueva aventura profesional.
Mañana me inscribo en el INEM como desempleado pero nunca seré un parado, buscaré oportunidades, pensaré en soluciones, hablaré con muchas personas, leeré, buscaré formación, cambiaré el compromiso de cumplir los objetivos marcados con las empresas en las que hasta ahora he trabajado, para cumplir con los objetivos marcados por mí y para mí, que no es otro, que encontrar o crear mi empleo.  

Mi vida está sujeta por tres pilares fundamentales: Mi familia, mi trabajo y mis momentos. A partir de mañana no habrá cambios, seguirán siendo estos tres pilares los que sustenten mi vida;  en mi familia no cambia nada, en mi trabajo cambia el modo y la forma, pero no el objetivo: hacer rentable mi tiempo, y en mis momentos, tampoco hay cambios, así es que todo debe seguir progresando adecuadamente.

Solo me queda desearos buenas tardes, que os recuperéis de la Semana Santa y que mañana no falte nadie.
 
Saludos y se feliz.  
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Escuela de Líderes.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

 
La cantidad de publicaciones que he leído y que me quedan por leer sobre cómo ha de ser un líder.
 
Un líder ha de ser:
 
      1º)  Responsable.

      2º)  Consecuente.

      3º)  Debe saber  tomar decisiones valientes.

      4º)  Dar la cara.

      5º)  No mentir.

      6º)  Debe ser aquel al que la gente le gustaría parecerse.

      7º) Con quien los demás sueñan ser.

      8º)  No ser manipulador.

      9º)  Un líder debe compartir y no amasar poder.
 
10º) Conozco la mejor escuela de Líderes que existe y casi todos la tenemos a mano: Ser Padres.
                                    
Saludos y se feliz.

Aprender Inteligencia emocional.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

Hay persona afortunadas que no han sentido la presión a la que te puede llevar un exceso de estrés, ese que te aprieta el pecho y el estomago, que no te deja vivir y que te puede llevar a un sufrimiento incomprendido ¿pero tú que problemas tienes? ¿te suena esta pregunta?

Hace algunos años que me hice esa pregunta y estas fueron mis conclusiones: Tengo trabajo, mis hijas están sanas, mi matrimonio va bien, tengo amigos…entonces ¿por qué me siento así? Hice un repaso realista de mi vida y comprendí que en mi “educación”, entre otras muchas deficiencias, me falto lo más importante: nadie me enseño a  vivir.

Necesitaba mucha información y la busque sin parar: me suscribí a revistas, me “chupaba” todos los documentales que podía sobre emociones, aprendí a ver en el cine y en las series de televisión lo que nos querían enseñar y además, ponía en marcha sin miedo al error las acciones que mis reflexiones me invitaban a hacer, o las que otros/as me recomendaban que debía tener en cuenta  ¡¡Qué difícil es!!

Tendría unos 31 años, mi peque estaba recién nacida y como cada viernes, iba al cajero a sacar dinero para pasar el fin de semana y como cada vez que iba, quería aparcar en la puerta del banco, que no hubiese nadie en el cajero, que funcionase sin problemas y además, que lo hiciese al ritmo que yo quería pero nunca era así y siempre lo hacía todo con un nudo en el estomago pero afortunadamente, ese día me di cuenta de los muchos errores que estaba cometiendo y el agotamiento psicológico que esa situación, tan aparentemente intrascendente, me estaba provocando y además, me hizo preguntarme si era así en todas mis actividades y sí, era así y me propuse hacer cambios para el próximo viernes: aparcar bien o ir andando, aceptar que puede haber otros clientes, que el cajero puede estar roto y que debo darle a las teclas con más calma, así lo hice; fui andando, mientras tanto fui aceptando que me podría encontrar con otro u otros cientes, como así fue, el cajero funcionaba perfectamente y cuando llego mi turno, volví a presionar las teclas a la velocidad que siempre lo hacía y al igual que otras muchas veces, el cajero no fue capaz de trabajar a mí ritmo, respire, volví a teclear despacio, a leer con calma lo que me decía y el cajero funciono perfectamente.

En aquel momento no fui consciente de lo que había hecho, solo sabía que me hizo sentir bien y que quizás debería hacerlo con todas aquellas actividades que me provocaban la misma sensación negativa: hacer y colocar la compra, esperar a que me puedan atender en un bar, aceptar que se pueda ir a luz o que no funcione el calentador por la mañana, no encontrar aparcamiento, tener que hacer cosas en el trabajo que no comprendo, que desconozco por que he de hacerlas pero que seguro tienen su objetivo, por qué las personas hacen lo que hacen y dicen lo que dicen (este punto necesita una entrada especial)… y sobre todo, escuchar a mi mujer y a mis hijas. Este fue el principio de un camino muy difícil, en el que aún estoy embarcado y que durará mientras viva. En mi afán de buscar información, años después supe que eso se llama inteligencia emocional y que debería ser el primer objetivo que debiéramos marcarnos, sobre todo los que tenemos la responsabilidad de educar.

Saludos y se feliz.

Para una vida sin estrés: cuida tu mente y tu cuerpo.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!
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¿Qué ves cuando te miras al espejo? Esta pregunta estuvo muy de moda hace unos años cuando tenías la fortuna de ser entrevistado para un optar a un empleo y no se a ti, pero a mí me costaba responder y me preocupaba, porque igual me impedía demostrar mi valía o agradar a mi entrevistador; así es que me puse manos a la obra y cada mañana dedicaba unos minutos a mirarme en el espejo a ver que veía. Al principio de hacer el ejercicio, me concentraba en mi cara y no era capaz de ver nada interesante, solo mi cara, pero seguía y poco a poco empezaba a “ver” algo  y no era lo que mí cara transmitía, lo que veía eran mis emociones.
Pero no era capaz de ordenarlas, así es que le pedí ayuda a mi mujer y le pregunté: ¡¡Niña!! ¿Tú que ves?, me respondió: “Niño no es lo que yo veo lo que te interesa, yo te conozco y te quiero, lo que necesitas saber es como te ven los que no te conocen y estos ven a un hombre que intimida por tu aspecto” (180cm x 90Kg + calvo + facciones marcadas por el deporte + aspecto serio cuando estoy concentrado, en fin, un malafollá), sin embargo no es así, soy sensible, empático y hasta algunas veces gracioso; entonces comprendí lo caprichosa que es nuestra genética y como nuestro cuerpo tiene un camino marcado, que solo se modificará en función de nuestros hábitos, hábitos que en la mayoría de los casos se crearan en función de cómo trabajemos nuestras emociones.
Por lo que que en el cuidado de mi cuerpo y de mi mente tengo estrategias separadas, aunque confluyan en beneficio de ambos.
Mi cuerpo: Estoy convencido y mi experiencia vital así me lo ha demostrado, de que nuestro cuerpo es un fiel reflejo de como manejamos nuestras emociones; pero también estoy convencido y mi experiencia vital así me lo ha demostrado, de que nuestra mente también es un fiel reflejo de como cuidemos nuestro cuerpo.
Mi mente: Estoy convencido y mi experiencia vital así me lo ha demostrado, de que tu mente y la de cualquiera, para lo bueno como para lo malo, es una herramienta única, una potencia tan grande que cuando se descontrola es imparable, tanto, que te puede llevar a la parte más oscura de nuestros miedos; en cambio, cuando la controlas, es capaz de llevarte a un estado de continua superación y felicidad.
Pero ¿qué es la felicidad?: Estoy convencido y mi experiencia vital así me lo ha demostrado, de que la felicidad es compartir quién eres y qué quieres, saber decir si o no, preguntar cuando toque aunque al preguntado/a no le guste, saber dar importancia a lo que lo tiene y casi nada de a lo que se la damos la tiene… podría seguir, pero me gustaría contar con tu aportación, en definitiva se trata de compartir, empatizar e interpretar adecuadamente, es decir: Inteligencia Emocional ¿no?
Un ejemplo de inteligencia emocional, esto me pasó hace unos años y tened en cuenta que en Jaén lo de los macro atascos es improbable, pero, “donde menos te lo esperas salta la liebre” y hay que estar preparados:
Trabajaba visitando a mis clientes entre Córdoba y Jaén y como cualquier día (por cierto, este era uno de esos que llamamos “de perros”) me levanté temprano para empezar mi jornada en Córdoba a las 08:00, con el objetivo de atender una cita importante con el tiempo suficiente de llegar a Jaén antes de las 12:00, para atender otra, relacionada con la de Córdoba y que había concertado a las 12:30.
Terminé en Córdoba haciendo algunas cosas sobre las 10:30, pero no tuve suerte ya que no concluí para la que me desplacé, pero bueno, la experiencia me ha enseñado que, por mucho que planifiques, casi nunca salen las cosas como se planean por lo que hay que estar preparado para sacar lo positivo de cada situación.
Por lo que terminar en Córdoba a esa hora me permitió circular hasta Jaén, para atender mi segunda cita, cumpliendo las normas de circulación de manera estricta, ya que con el tiempo de que disponía, incluso presentándose algún imprevisto durante el trayecto, no tenía necesidad de “apretarme”.
Afortunadamente, durante el trayecto, no me encontré ninguno de los imprevistos probables en la carretera, sin embargo y a pocos metros del lugar de mi segunda cita importante del día, me encontré un atasco, algo que raramente ocurre en Jaén y que si lo hace, no suelen durar mucho.
Sin embargo, se fueron sumando los minutos y como humano me empecé a poner nervioso, por lo que cuando eran las 12:20, llamé a mi cliente para decirle que llegaría tarde y que no sabía a qué hora estaría con él y esto fue lo que me respondió: ¡¡Menos mal que me has llamado!! Me apunte ayer en el móvil llamarte en el café para aplazar la cita, pero no he podido salir y cuando me ha sonado el aviso, estaba ocupado y después no me he acordado de llamarte para decirte que tengo una reunión a las 13:30 y que hoy no puede ser ¿podemos vernos mañana?
Yo seguía en mi atasco, posiblemente el más grande en la historia de mi pequeña Capital, salí de él treinta minutos más tarde y, con la inestimable ayuda de AC&DC y mis reflexiones, al final terminé concluyendo que era un privilegiado por haber estado en un atasco, ya que era la consecuencia de tener un buen empleo.
Ahora imagina: ¿Cómo habría sido mi día si a las 10:00 me cabreo por qué tras viajar de noche y con un tiempo de perros no me salen las cosas como yo planee; cómo hubiese reaccionado, si tras llegar al atasco, vengo cabreado por el resultado de las primeras horas de mi día y en que estado llegaría a casa si, tras lo anterior, además mi cliente de Jaén me “da plantón”?
Pues seguramente sin una mente bien amueblada y sin un cuerpo preparado para desahogarse con el deporte, al menos ese día, seguramente, no sería ni el marido, ni el padre que debo ser por agotamiento emocional y lo peor, es que al día siguiente puede que mi mujer y mis hijas mañana me vean como a alguien más lejano.
Saludos, sed felices.

“Daños colaterales”

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Últimamente y creo que necesariamente para muchos, se habla continuamente de motivación, iniciativa, inconformismo… y participo en esos debates insistiendo en que la búsqueda de la felicidad ha de ser el objetivo y aunque reconozco que posiblemente sea lo más difícil, lo voy a seguir haciendo aunque puede que llegue a molestar a algunos, lo siento si esto ocurre, pero permitirme que no me arrepienta, lo seguiré haciendo.

Desgraciadamente, con frecuencia (“sólo” que ocurriese una vez ya sería demasiado y van más de una), escuchamos la noticia del suicidio de alguien a quién le ha superado la situación provocada por la crisis y la impresión que yo percibo, sobre lo que “no dicen” los políticos y demás personajes, es la misma que sobre lo que dicen cuando en una guerra hay muertes civiles, solo manejan datos en forma de daños colaterales ¿a quien le importan las personas? Esta claro que nos usan a su antojo y para su interés.

Tristemente todo esto seguirá pasando y lo que deberíamos intentar, es que en el futuro, cuando superemos esta situación, no se vuelva a repetir.

Para mí, las historias que me contaban aquellos que tuvieron que superar la post Guerra Civil Española, siendo niños o adultos (y aunque lo había estudiado, y los que me lo contaban eran mis mayores) era como que aquí eso no había pasado y tal y como me lo iban contando, yo estaba convencido de que esa barbaridad no volvería a ocurrir y que no había necesidad de guardar tanto como ellos hacían, que por guardar, algunos ni siquiera habían visto el mar y preguntaban: ¿Cómo es eso de pagar con una tarjeta? ¿Cómo es eso de comprar una casa y un coche a plazos? ¡¡O se tiene o no se tiene!!<

Ellos fueron los daños colaterales de aquella guerra, sufrieron hambre, frío, miedo, incertidumbre… pero solo tenían un objetivo: “tirar palante”.

Gracias a su “incultura, analfabetismo, desconfianza” y experiencia, en ningún momento se fiaron de aquellas promesas que muchos llegamos a creer y que desgraciadamente nos has llevado a la “guerra” en la que estamos, y también gracias a ellos, muchos están consiguiendo “tirar palante”, yo desde luego he retomado sus sabios consejos y a su vez se los transmitiré a mis hijas, y les pediré que lo hagan con los suyos y que nunca olviden consejos como estos, que son los que nos ayudarán a no ser daños colaterales de la avaricia de algunos.

Saludos y se feliz.

¿Ser uno mismo es una cuestión de energía? ¡Cuidado con el estrés!

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

Cuando inicié la aventura de mi Blog, un contacto de LinkedIn me dijo lo siguiente:

Hola Gustavo, derramas energía por los cuatro costados tal vez demasiada, me siento agotado tanta bicicleta, y tanta fuerza en los textos. Pero las ideas me parecen buenísimas. Saludos y adelante”. 

Yo le conteste:

Cuando era menos experto y por “culpa” de esa energía, que no es ni mucha ni poca, sólo es la mía; me vi en situaciones que no comprendía.

Como siempre, cada vez que mi sentido común o mis emociones me dan un aviso, me pongo a buscar por qué lo percibo y una vez lo encuentro, reflexiono sobre sus consecuencias, sus soluciones o modificaciones y me pongo en marcha probando cosas nuevas a ver que sale.

Intente disminuir la energía que transmitía y muy rápidamente, me di cuenta que no beneficiaba a nadie y que el primer perjudicado era yo mismo.

Reinicié mis reflexiones y al final concluí que soy como soy, que mis intenciones son las mejores, que habrá personas que las vean, otras que las envidien y otras que no las comprendan, y sobre todo respeto ¿qué paso?

Los que las ven, quieren estar con migo pero sin que sea alguien que está siempre en su recuerdo, siguen con sus vidas cuando te vas y se alegran cuando te ven, son la mayoría.

Los que las envidian, intentan desestabilizarme y de la forma que lo hacen los envidiosos, por la espalda, puedes imaginar mi reacción cuando lo detecto ¡¡Ojo!! Nada de violencia, que quede claro, pero sí provoco un encuentro con su consiguiente diálogo y como cobardes, la eluden y cuando no pueden, niegan todo lo dicho y hecho.

El grupo que más me motiva es el último, es apasionante ver como poco a poco van cambiando la imagen que tienen de ti, para ir pasando al primer grupo y terminar siendo los que más se acuerdan de ti, los que más se alegran de verte, en definitiva los más fieles, tanto personal como profesionalmente.

¡¡Qué lástima!! Mucha bici dices ¡¡Ojala!! Un poquito durante la semana, un par de veces en el rodillo y en casa, ahora que el fin de semana todo lo que dé de si; son las ventajas de tener las hijas mayores.

Gracias por leerme y por los ánimos, nunca sobran y además alimentan mi energía, y sobre todo, se feliz.

¿Qué energía tienes cuando estás estresado? A diario, insisto, a diario, hablo con personas que por culpa del estrés pierden su energía hasta el punto de llevarles a perder su identidad y su salud; así es que, cuidado con el estrés y sus terribles consecuencias.

Saludos y se feliz.

Vendedor: “Malabarista de emociones”.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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No soy Psicólogo, ni Sociólogo, ni Couching, soy Vendedor y durante los últimos veintiún años de mi carrera: Visitador Médico y de Farmacias.

He buscado la definición de Vendedor en Wikipedia y… bueno, vale, la acepto pero no me gusta. Está claro que nuestro trabajo consiste en transformar en dinero un producto manufacturado, de servicio, artesanal o de lo que se te ocurra, pero a mí me gusta una definición más romántica: “Malabarista de emociones”.

Ahora están cambiando las tendencias y cada vez son más las empresas que buscan buenos “Malabaristas de emociones”, pero durante años y con el único interés de cumplir nuestros objetivos comerciales, se nos exigió: seguridad, agresividad hacia el cliente y “desconfianza” hacia lo que este nos decía; comportamientos que en el largo, o no a tan largo plazo, podía provocar rechazo hacia nuestra sola presencia, ya que, como te decía, sólo nos debía interesar que el cliente comprase nuestro producto o servicio, sin que en ningún momento entrase en nuestra estrategia, preocuparnos por sus problemas y necesidades (en mi caso no lo puedo evitar y siempre he tenido en cuenta la parte más intima de las emociones de mis clientes) pero insisto, afortunadamente cada vez son más las empresas que se suman a hacer negocio preocupándose por estas cuestiones.

Desde mi experiencia, ante los clientes los/as Vendedores/as no debemos dar prioridad a nuestras necesidades, esto no es lo que el cliente quiere; para el cliente las suyas son la prioridad y mi trabajo es adaptarme a ellas, para encontrar el camino que las aproxime a las mías, una “estrategia” esta a aplicar a todos/as los clientes que visite teniendo en cuenta que el proceso de aproximación y consolidación, en lineas generales, es muy lento y que para hacerlo sostenible en el tiempo, hay que hacer “malabarismo emocional puro” ¡¡Ojo!! No todos los clientes son válidos, muchos se van a quedar fuera de nuestro target por incompatibilidad total.

Como diría un Romaní: “Lo que pa mi desees que Dios te lo endoble”. A buenos entendedores pocas palabras bastan pero bueno, es muy fácil: si como cliente solo te va a interesar tu beneficio, algo totalmente lícito, y no aceptas el win-win como parte de la negociación: deseo que tus clientes hagan lo mismo contigo.

¿Y qué haría si no tuviese trabajo mañana? Intentaré mantener la misma estrategia, tendré que ser un “malabarista de emociones” para darle prioridad a las necesidades de “mis clientes”, que en este caso serán: Empresas, Consultoras, Empresas de selección y RRHH, un colega… etc. y repito, no todos me serán válidos.

Mucha suerte a los que mañana tenéis que trabajar buscando trabajo. 

Saludos y se feliz.

¿Haces del trabajo tu medio o tu objetivo? (Dedicado a los más jóvenes).

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¿Haces del trabajo tu medio o tu objetivo? Te has planteado alguna vez esta reflexión. La principal ventaja que tiene cumplir años es que te da la oportunidad de aprender de tus errores y a priorizar y opino que por el buen futuro de nuestra sociedad, los más veteranos tenemos la responsabilidad de transmitir todo esto a los más jóvenes para evitarles problemas futuros.

Empecé mi carrera profesional de vendedor siendo casi un niño, mi inexperiencia era inversamente proporcional a “mi ingenuidad”, era responsable, noble y además, siempre queriendo agradar, esto sumado a que mis compañeros y jefes eran mucho más expertos que yo y que entre nosotros se permitía la libre la competencia por conseguir clientes, hizo que me centrase exclusivamente en el trabajo; te advierto que en ese momento empezó mi alopecia galopante.

El planteamiento era simple: aprender todo lo necesario, ensayo/error este era mi principal objetivo para estar atento y descubrir por qué he acertado, para memorizarlo y mecanizarlo, o probar otra cosa cuando cometiese un error; podía dedicar a esta tarea mucho tiempo ya que era mi único objetivo ya que al final de cada jornada, “solo” necesitaba unos minutos para estar con mi novia, ella lo comprendía.

Pasan los años y durante el proceso se suman a nuestra vida muchos cambios y querer formar una familia implica: comprar un piso con hipoteca, pagar la contribución, la luz, el agua, la comunidad, el seguro… y claro, a todo esto se suma el trabajo; ya no tengo tanto tiempo mental para mi único objetivo: el trabajo que, sin “darme cuenta”, estaba pasando a ser el medio, un medio imprescindible que necesariamente me llevaba a mantenerlo como el objetivo ¿te parece complicado? Pues si encuentras el equilibrio necesario, con el paso del tiempo no lo es tanto.

Te casas y esto se suma lo anterior y mi mujer, con todo el derecho, me reclama el que cuando esté en casa, deje de pesar en el trabajo y esté más pendiente de alimentar nuestro matrimonio, además se muy bien que tengo que hacerlo ya que conozco las consecuencias de una familia desestructurada; pero es que ser vendedor de coches no te deja desengancharte, es como una dependencia de la que no puedes desengancharte; bueno, eso creía yo con 25 años pero sí sabía que algo no funcionaba como yo soñaba y me preguntaba dónde estaba el problema.

Con 26 años descubro a que se dedicaban esos señores tan trajeados que algunas veces veía en los Centros de Salud; a partir de ese momento mi primer objetivo paso a ser conseguir un empleo de Visitador Médico, esto implicó mucha más presión al añadir a todo lo anterior pretender un cambio de empleo, es decir: matrimonio, una hija, mantener unas ventas en un trabajo muy estresante y competitivo y buscar de nuevas oportunidades.

Lo consigo, soy Visitador Médico y como vendedor puro, sobre todo al principio, me costó mucho adaptarme pero tenía que hacerlo rápido y además sin dejar de lado todos mis compromisos personales, pero este nuevo trabajo “me obligaba” a vivir pendiente solo de él y para añadir más presión, recibimos la alegre noticia del próximo nacimiento de mi hija menor; en este momento y afortunadamente para mis hijas y para mí, mi mujer decide ejercer a tiempo completo de madre, esposa y ama de casa ¿A qué me comprometió este sacrificio de mi mujer? Pues a encontrar el equilibrio entre trabajo y familia.

Vuelta a empezar, ensayo/error, esa era y es mi premisa en la búsqueda del equilibrio entre trabajo y familia; la familia me necesita, sobre todo emocionalmente, por lo que no puedo poner en riesgo mi estabilidad emocional “por culpa” de un trabajo que, mal gestionado, me puede provocar estrés patológico y agotarme emocionalmente.

Como te decía, la experiencia nos ofrece la oportunidad de aprender de nuestros errores y a priorizar y justo en el momento oportuno, aprendí que el trabajo es solo un medio alimentado de la mayor motivación que uno pueda tener: el objetivo de atender a la familia y que planteado como un juego, llega a ser tan gratificante como para encontrar el beneficio colateral de ganar dinero a través de la diversión.

“Trabajos puedo hacer muchos, pero familia solo tengo una”.

Saludos y se feliz.

Día de la mujer.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

¡Pues sí! Parece ser que aún es necesario que nos recuerden el que la mujer es un pilar fundamental en la sociedad.

Durante muchos años he formado parte del AMPA de los colegios de mis hijas y algunos de ellos como presidente, como muchos sabéis el AMPA básicamente está para organizar actividades y ayudar económicamente en lo que puede al colegio.
En proporción al número de alumnos del colegio, la asistencia a las reuniones que convocaba era muy baja y mayoritariamente femenina, bueno, estaba dentro de lo normal, los hombres trabajaban, “llegan muy cansados” y algunos terminaban tarde; pero en un pueblo nos conocemos todos y cuando repasaba visualmente la asistencia comprobaba que no todos terminaban tarde, que otros estaban a sus hobbys y que algunos no tenían trabajo y si veía que estaban Madres que trabajaban en casa y fuera de ella, esto me hizo entender por qué muchos me decían que me implicaba demasiado en la educación de mis hijas ¿Educar a tu hijo/a tiene límite?
Otra pregunta que siempre me he hecho es la siguiente: si en general la mujer es la encargada de la educación de un hijo ¿Cómo es posible que no les enseñen a sus hijos varones como es una mujer y que tiene que hacer para hacerla feliz? Y esta pregunta me llevo a otra: si no puedo intervenir en la educación de los hombres que elijan mis hijas ¿En qué puedo intervenir yo? Solo me quedaba una alternativa, enseñar a mis hijas que es un hombre y por que hace lo que hace y que de entre esos tenía que aprender a elejir en función de que cumpliese una prioridades, la primera: RESPETO.
Y concluí: que si las Madres enseñasen a sus hijos como es una mujer y como merece ser tratada, y los Padres enseñásemos a nuestras hijas como es un hombre y como merece ser tratado, todo esto sin tabúes, sin complejos, “si vergüenza” pero con límites y por supuesto enseñándoles a hacerse respetar, quizás no sería necesario celebrar ningún día de la mujer.
  ¡¡Ah, por cierto!!
  ¡¡Chicas, sois la caña, solo falta que os lo creáis!!
  ¡¡Sed felices!!

 

Hay que tener esperanza, nada cae en saco roto.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

“No he de recordarte que vivimos momentos muy complicados”

Hace unos meses le pregunte a uno de esos a quien puedes llamar amigo:

“Por favor y se totalmente sincero ¿cómo me ven los demás?” 

Esta pregunta tenía su fundamento en mi preocupación por saber que imagen transmito por si en un futuro necesitase hacer alguna entrevista de trabajo, y esto es parte de lo que me dijo: 

Si hay algo que destaca de ti, es que eres un tío con mucha personalidad, de carácter fuerte y con una seguridad abrumadora en sí mismo. 

Pues si amigo mío, así es, pero en estos tiempos, aunque parta con ventaja emocional, hasta el más fuerte también se tambalea.
Durante los años de “bonanza” (entrecomillo porque realmente era una gran mentira) yo vivía en una nube: trabajaba (17 años) para una empresa que consideraba invencible y de la que estaba tan integrado, que por mis venas circulaban células hexagonales a borbotones; mi matrimonio se consolidaba fuertemente y mis hijas se estaban criando estupendamente y yo, yo solo “sólo” tenía que hacer lo que estaba en mi mano de la mejor manera posible: ser un buen marido, un buen padre, un excelente trabajador, tener amigos con quien echar unas cervezas, en fin, trabajar para una vida casi perfecta.   

Ya lo dice el refrán: “Se coge a un mentiroso antes que un cojo” y “la nube se disipó” y mi empresa invencible, que temió por su futuro, mejor dicho, temió por perder beneficios, tomó medidas muy duras, por cierto quiero creer que fue doloroso para quienes las tuvieron que ejecutar. 

En ese momento aprendí que no solo hay que poner todo de tu parte para garantizarte un futuro, necesitas estar en el lugar y en el momento oportuno y confiar en que los demás respondan con sus responsabilidades.

Al principio te abordan innumerables sensaciones negativas y te planteas muchas cuestiones: ¿cómo soy realmente?  ¿soy de verdad tan fuerte? ¿seré capaz de encontrar una salida? ¿confiarán en mí? ¿y mi familia, cómo reaccionará?
Pero nada de lo que hacemos a lo largo de nuestra vida cae en saco roto.

Busqué la calma que necesita nuestra mente para pensar con claridad, algo que tengo muy entrenado y empecé a plantearme problemas con sus posibles soluciones: 
 
¿Esta situación que problema me crea?: Económica.

¿Qué soluciones tengo, de donde parto?:Tengo el paro y mis ahorros.

¿Para cuánto tiempo?: Suficiente para pensar en soluciones.

¿Cómo reaccionará la familia?: Plantear con argumentos y convencer para ahorrar.

Estas fueron algunas de las preguntas que me planteé y llego el momento de sentarse con la familia.
Empecé a plantear los problemas con sus posibles soluciones y la reacción y participación de mis chicas fue increíble, y lo mejor fue el final, esto dijo mi mujer (que por cierto es un ejemplo de superación): 
“Niño, tu no te agobies, tienes todo nuestro apoyo y nuestra confianza, siempre haremos lo que nos propongas, si nosotros, estando juntos, lo único que necesitamos para vivir es pan, aceite y agua”

Como os dije, nada de lo que hacemos cae en saco roto y no solo mi familia lo tuvo en cuenta, mi empresa “invencible” también y a los que dimos por ella todo lo que teníamos, nos ofreció la formula para que el proceso fuese menos dramático y algunos, hasta seguimos trabajando, pero siempre tengo en cuenta el camino para disponer del humilde recurso de vivir con pan y aceite de oliva.

“Sed muy egoístas” y buscar vuestra felicidad, sobre todo, haciendo felices a otros.

Saludos y se feliz.