Hoy cumplo 49 años y estoy en el mejor momento de mi vida ¡Súper 45+!

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Hoy es mi cumpleaños, cumplo cuarenta y nueve y para los que practicamos ciclismo de competición amateur y entre amigos, paso de categoría y ya soy Master 50: mi primer e ilusionante año de Master 50 ¿a qué mola?

Sin embargo, much@s opinan que para la competición profesional estoy en mi periodo de decadencia y me gustaría preguntarles de dónde se han sacado esa idea, porque sé que estoy en mi mejor momento y que va a durar muchos años más.

No soy el único, somos much@s más l@s que con esta edad, más o menos, estamos en nuestro mejor momento; de hecho, en el ambiente personal en el que me muevo, que en su mayoría tienen una edad similar a la mía, todo se resume en 7 puntos:

  • 1 – Ilusión: ¿eres consciente de cuantas cosas nos quedan por hacer y de cuantos sueños nos quedan cumplir?
  • 2 – Coraje: ¿eres consciente de las situaciones de las que nos debemos sobreponer cada día, para marcar el camino que nos debe llevar a cumplir nuestros sueños y todo lo que nos queda por hacer?
  • 3 – Superación: ¿eres consciente de cuantos obstáculos debemos superar cada día para poder mantener la ilusión y el coraje necesario, para no detenernos en el camino trazado para conseguir realizar nuestros sueños y cosas por hacer?
  • 4 – Ganas de aprender: ¿eres consciente de que nosotros, como homos que somos, tenemos la misma curiosidad por todo lo nuevo como cualquiera, y que somos conscientes de que debemos estar al día en todo lo que concierne a nuestro progreso?
  • 5 – Constancia: ¿eres consciente de que no hemos perdido fuerza y de que solo hemos aprendido a dosificarla con el uso de la constancia?
  • 6 – Pasión: ¿eres conscientes de que hay muchas formas de transmitir pasión y que nosotros somos capaces de hacerlo en varios registros?
  • 7 – Fuerza: ¿eres consciente de que ser constante te permite aprender a usar tu fuerza justo y cuando es necesario?

Aunque pueda parecer que todas las preguntas que he hecho van dirigidas a personas jóvenes, no es cierto, desgraciadamente hay muchas personas de mi edad que creen que solo ell@s tienen esas virtudes y son tan cortas, que no se dan cuenta de que actúan con una falta total de empatía hacía los demás, seguramente provocada por su acomodada y privilegiada posición social, económica y profesional, por lo que a ell@s les pregunto ¿serías capaz de mantener todas esas virtudes desde la posición en la que nos encontramos millones de personas? ¡Ponte en nuestro lugar y reflexiona!

Si es cierto que no todas las personas, independientemente de su edad y formación, disfrutan de estas virtudes, por lo que nadie las puede atribuir a ningún grupo de edad o formación académica concreta; de hecho, en el ambiente personal, profesional y académico en el que  me muevo, comparto ideas, proyectos y experiencias con personas muy jóvenes, jóvenes, adultas, veteranas y muy veteranas con más o menos cualificación académica, y cada día me demuestran que son virtudes propias de la condición emocional de cada persona, que no se pierden nunca y que, en todo caso, con el paso del tiempo, se potencian, para lo bueno y lo malo, con estos 7 puntos:

  • 1 – Experiencia: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito personal y profesional debes tener en cuenta lo que otr@s te enseñan pero siempre cometiendo tus propios errores, siendo necesario para tu progreso y el de los demás el que lo compartas.
  • 2 – Equilibrio: con el paso del tiempo aprendes o no, que el éxito no es despuntar en nada en concreto y que para presumir de él, antes debes saber adaptar a tus circunstancias personales y profesionales, todo lo que el paso del tiempo te va proponer que incorpores a tu vida para poder ser feliz.
  • 3 – Paciencia: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito personal y profesional debes aplicar grandes dosis de paciencia, que te permitan marcar los pasos de tu vida con visión a largo plazo para dejar que cada cosa llegue cuando toca y sobre todo, sin dañar a nadie ni a nada.
  • 4 – Estabilidad: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito necesitas transmitir fiabilidad a tu entorno personal y profesional y que para conseguirlo, debes mantener tus emociones estables de manera que evites altibajos con escenas que se puedan malinterpretar y que te puedan marcar, así es que, ante cualquier impacto desestabilizador, aprendes o no, a reflexionar antes de dejarte llevar.
  • 5 – Calma: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito personal y profesional debes controlar las situaciones de estrés, por lo que aprendes que la calma es la mejor manera de mantenerse siempre alerta, ya que te permite mantener al máximo tu capacidad de escucha activa, análisis y búsqueda de soluciones que te mantengan firme hacia tus objetivos.
  • 6 – Respeto: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito personal y profesional debes vivir con tu conciencia en paz y que para conseguirlo, necesitas respetarte a ti mismo, a tu familia y a tu entorno social y natural.
  • 7 – Aceptación: con el paso del tiempo aprendes o no, que para conseguir el éxito personal y profesional debes aceptar con naturalidad el que casi todo lo que te va a ocurrir en la vida está fuera de tu control, y que lo único que puedes hacer es estar atento para saber interpretar de que se trata, para que así puedas aplicar todo lo que la regla de los 7 x 7 puntos te ha enseñado.

¡No seas tont@! l@s súper 45+ estamos en nuestro mejor momento ¡no nos desperdicies!

Saludos y se feliz.

Podría ocurrirle a la hija de cualquiera.

¡¡Bienvenida o Bienvenida a mi Blog!!

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Se va el año 2014 y si me hubieses preguntado hace unas semanas qué tal me ha ido, te hubiese respondido: “ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, me explico: sigo en el desempleo pero me han intervenido, y muy satisfactoriamente, de mi maltrecha rodilla; sigo en el desempleo pero, si no consigo mis objetivos, he encontrado esa alternativa de futuro que me ilusiona; sigo en el desempleo pero puedo disfrutar de la compañía de las personas que más quiero y por supuesto, sigo en el desempleo pero sigo vivo.

“Ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, es lo que hubiese respondido hace unas semanas; sin embargo, si me lo preguntas hoy, te responderé que, hasta ahora, ha sido el mejor año de mi vida.

Voy a ver si soy capaz de transmitirte lo que para mi han supuesto estas últimas semanas.

Soy padre de dos maravillosas hijas y desde que nacieron, tristemente por lo tarde que lo hice, empecé a mostrar un enorme interés por lo que supone ser mujer y con cada nuevo descubrimiento (por supuesto me refiero a un perfil de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) más admiración sentía por ellas: responsabilidad, compromiso, capacidad de trabajo, sensibilidad, coraje…

No voy a entrar en detalles sobre mis reflexiones porque me extendería mucho, pero para que te hagas una idea, he llegado a la conclusión de que desde un punto de vista materialista, las mujeres no necesitan para nada a los hombres y a lo que están demostrando me remito.

Sin embargo y te recuerdo que estoy casado con una y participo activamente en la educación de dos, todas (por supuesto me refiero a un perfil emocional medio de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) sueñan con compartir, repito: compartir, su vida con un hombre ¿por qué?

La respuesta no es tan complicada y te recuerdo que solo son mis reflexiones: ellas, vosotras, necesitáis sentir que en esa enorme responsabilidad que aceptáis por vuestra condición de mujer: la maternidad, es compartida por el hombre que elegís para que sea el progenitor y por lo tanto, el responsable de la otra parte implicada en la crianza y educación de l@s hij@s.

Pero en este tema cuál es el problema al que las chicas os enfrentáis a la hora de buscar esa pareja soñada, y ten en cuenta que yo sí sé cómo siente y piensa un hombre de perfil emocional medio; pues el problema al que os enfrentáis, es que no hay suficientes hombres para todas con el perfil emocional con el que soñáis la mayoría de chicas, es decir:

  • Comprometido.
  • Resolutivo.
  • Valiente.
  • Con buen humor.
  • Y sobre todo: empático y sensible hacía vuestras emociones.

Tras este descubrimiento, aparte de lo que debería ser normal en la educación de nuestr@s hij@s:

  • Respetarse y aceptarse tal y como son aprendiendo a entender y manejar sus emociones
  • Respetar a las demás personas, independientemente de su edad, sexo o condición sexual, raza, religión, condición social…
  • Respeto hacia los animales y al medio ambiente.
  • Trabajar por su salud cuidando su aseo, nutrición y actividad física.
  • Comprender que no hay nada mejor para su autoestima que conseguir lo que se proponen con esfuerzo.

Aparte de todo esto y como padre de niñas, hay algo que para mí también fue prioritario: enseñarles a saber elegir a un hombre adecuado para que fuese su compañero en la vida sabiendo interpretar determinadas señales y comportamientos.

Para resumírtelo y como en cualquier relación, tod@s preferimos tener a nuestro lado a alguien que sume, o al menos que no reste y por muy comprometida que sea nuestra condición personal, no podemos consentir que alguien que resta este mucho tiempo a nuestro lado, ya que en este sentido es muy difícil conseguir cambiar a nadie; por la tanto, si tras intentarlo varias veces no hay avance, sacal@ de tu vida porque corres un alto riesgo de que te consuma y anule emocionalmente.

Aún y así, tenía asumido que, por la proporcionalidad de la que te hablaba de que no hay hombres ideales para todas, mis hijas corrían un elevado riesgo de coincidir con alguno inapropiado o peor aún, muy inapropiado, algo que tristemente ocurrió.

Hay padres que llevan muy mal el que sus hijas inicien relaciones sentimentales, cuando lo deberían aceptar de manera totalmente natural y abiertamente, porque es algo que va a ocurrir sí o sí, ya que de otra manera se van a perder una enorme cantidad de información que, a la larga, les va a ayudar mucho a detectar cambios y a ganarse la confianza de sus hijas, con el objetivo de aportar consejos que les puedan facilitar las cosas y así, hacer que su vida y la suya, sea mejor consiguiendo minimizar de riesgos y problemas en casa.

Mi estrategia es aceptarlo con normalidad para conseguir conocer, cuanto antes, a aquel con quien ellas quieran iniciar una relación para hacerme una idea de cómo es y sobre todo, de que ambiente familiar viene.

Así ocurrió hace ocho años cuando mi hija mayor lo hizo con su novio y también, cuando mi hija menor lo hizo con quien, muy afortunadamente, lo ha dejado.

Este chico es un chaval con buen fondo pero criado en un ambiente muy destructivo y totalmente falto de cariño, algo que ha influido enormemente en su personalidad transformándolo en un hombre débil, inseguro, dependiente y por lo tanto, muy celoso; actitud que poco a poco iba minando a mi hija, una niña muy sensible, sociable, capaz de darlo todo por los demás y que creía que algún día podría hacer algo porque la actitud de su novio cambiase, sin embargo, la cosa se fue complicando y en ese empeño por resolver cosas, lo único que consiguió fue una enorme incapacidad por terminar con una relación que la estaba consumiendo, teniendo que soportar ataques de celos no agresivos, control continuo sobre sus actos, su ropa y en general, sobre su vida con el chantaje emocional como principal argumento: “es que sin ti yo me muero”.

Te decía que este es para mi uno de los mejores años de mi vida y el motivo, es que mi hija por fin ha entendido lo que durante años he intentado enseñarle: quédate con las personas que sumen, ayuda a los que no restan, da una oportunidad a los que restan y elimina de tu vida a los sin remedio.

Saludos y se feliz.

Manual básico de empatía e inteligencia emocional para vendedores.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Empatía e inteligencia emocional son temas de los que se habla y se insiste mucho en las empresas para que sean usadas, pero realmente son muy poc@s profesionales l@s que saben ponerlas en práctica y sospecho que el motivo es que, en líneas generales, las prisas por obtener resultados cuanto antes no nos dejan reflexionar para comprender los enormes beneficios que con su uso podemos obtener para nuestros resultados y sobre todo, para una buena salud mental.

He de reconocer que aún me falta mucho para llegar al nivel que me gustaría, pero estoy muy contento con los beneficios que, hasta ahora, me están aportando aplicar la empatía y la inteligencia emocional en mi profesión, permitiéndome con ello conseguir un equilibrio con mi vida personal y social casi perfecto.

Todo lo que he ido aprendiendo sobre estos temas, aparte de mi afición por leer todo lo que puedo sobre ellos, no ha sido ni más ni menos que la consecuencia de no conformarme con los cambios de ánimo que me provocaban las continuas situaciones que normalmente sufrimos los vendedores:

  • Día bueno de ventas: subidón.
  • Día malo de ventas: bajón.
  • Que el jefe llama presionando para vender más: cabreo y temor.
  • Que el jefe no llama presionando para vender más: preocupación.
  • Problemas con el tráfico: tensión y estrés.
  • Problemas con el último cliente: riesgo de cagarla con el siguiente.
  • Problemas en casa: bajo nivel de tolerancia a lo que ese día te va a proponer.

Antes de iniciar la parte práctica de este post quiero que tengas a mano dos herramientas muy importantes: tu actitud y tus emociones, la primera para no perderla y las segundas para dominarlas.

Manual básico de empatía e inteligencia emocional para vendedores:

1º) Empatía: ponerse en el pellejo del cliente y tener en cuenta que a él o a ella también le afectan las interacciones, muchas veces negativas, con sus clientes; además, debes tener en cuenta que también deben bregar con las emociones de otr@s vendedor@s (y sabes también como yo que, proporcionalmente y cada más, no hay much@s buen@s profesionales trabajando en la venta); debe hacer gestiones con distribuidores, pagos a estos, hacienda y si fuese el caso, empleados… y seguramente y como cualquiera, con sus propios problemas personales; es decir, antes de empezar la con el acto de venta puro, interpreta su comunicación no verbal y actúa en consecuencia, porque igual es el día de no vender y si de tener que escuchar.

2º) Inteligencia emocional: capacidad para priorizar y relativizar cada uno de los problemas (que no se te olvide que serán varios y de todo tipo de naturaleza) que seguro te van a surgir cada día (para que te hagas una idea, acabo de recibir la noticia de la muerte de la madre de un amigo, así es la vida), porque solo así podrás llegar emocionalmente fresc@ a cada una de tus visitas; es decir: cada problema que te surja en o entre tus visitas, debe tener nombre y apellidos y un aparatado concreto de situaciones probables ( y no te olvides de que todas lo son), por lo que de ti depende que cada uno se archive en el “apartado adjudicado de tu mente para tal fin”, de manera que “los apartados” de análisis de comunicación no verbal con su escucha activa; el planteamiento con su escucha activa; la negociación con su escucha activa y el cierre con su escucha activa, queden totalmente disponibles para tu próximo cliente.

Aunque si lo piensas bien, este manual básico también es útil en cualquier situación y las cenas familiares te pueden servir como campo de entrenamiento.

Saludos, se feliz y disfruta de la profesión de vendedor, porque si no la disfrutas, como se dice en mi pueblo: ¡mala tana!

“Sin padrino no hay boda”.

¡¡Bienvenida o  Bienvenido a mi Blog!!

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Todo es relativo y puede que tú me digas que has encontrado empleo sin necesidad de que alguien o algo que te haya acompañado para conseguirlo, pero ya te digo que será una de esas excepciones que confirman la regla.

Ayer me reencontré con un amigo al que hacía tiempo que no veía y claro está, nos pusimos al día de lo vivido durante todos estos meses. El contacto lo perdimos poco a poco y a partir de la fecha en que ambos nos quedamos en el desempleo, a una edad a la que injustamente se nos descarta prácticamente para todo y en la que las cargas familiares son las máximas, es decir: bastante tiene cada uno con lo suyo.

Evidentemente la conversación se inició con las clásicas preguntas sobre la salud de la familia y demás protocolo, pero  claro, pronto empezamos a hablar del  problema que a ambos ahora mismo, afortunadamente he de decir, más  nos preocupa: el empleo.

Tras la introducción protocolaria me enteré de que tenía “un empleo”, el cual reconoció que había conseguido gracias a la labor de una madrina.

Yo pensé que por su buena trayectoria profesional había vuelto al mismo mercado en el que tan bien se desenvolvió durante tantos años, pero no, pero es que además no puedo decir que todo lo contrario, sencillamente ha hecho borrón y cuenta nueva gracias a la oportunidad que esa madrina le ha ofrecido.

Empezó con un contrato de una hora diaria, luego paso a dos, a tres y actualmente está a media jornada; no es el contrato que un padre de familia sueña, pero teniendo en cuenta que su mujer es funcionaria con plaza en propiedad y con un puesto bien pagado para poder vivir, que no por el trabajo que realiza, él se puede permitir “el lujo” de darse el tiempo necesario para consolidar la oportunidad que esa madrina le ha dado para dar un nuevo rumbo a su vida profesional.

Tras esto, continuamos la charla sobre lo que estamos haciendo para encontrar un empleo digno y ambos coincidimos en que volvimos a estudiar y claro, nos contamos con ilusión y orgullo todo lo que hemos hecho y estamos haciendo para volver a ser “personas totales”, pero claro, en algún momento tendríamos que empezar a hablar de la realidad en la que estamos sometidos muchos millones de personas: existe la discriminación por edad, no hay ofertas de empleo y de las que hay, la mayoría están ocultas y de estas, prácticamente todas están adjudicadas.  

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Me contó el caso de una compañera que, tras cuatro años trabajando a contratos para la empresa en la que él ahora esta, creía que se había ganado el derecho a consolidar su puesto por todo lo demostrado, sin embargo no fue así y sin que nadie supiese cómo, para ese puesto ha aparecido alguien de una provincia bastante distante de la nuestra.

Evidentemente lo que si sospechan tod@s es que esa persona tiene un padrino muy poderoso y este ejemplo, como otros, nos hizo poner los pies en el suelo y bajar nuestras expectativas, esas que nos hemos creado por todo lo que con nuestro esfuerzo pretendemos conseguir, para ser conscientes de que en la búsqueda de empleo “sin padrino no hay boda laboral” y que quizás, nos debamos replantear nuestra estrategia y empezar por crear esos padrinos que tanto necesitamos para nuestros proyectos, ya que ambos coincidimos en que solo “la suerte” nos devolverá a los mercados en los que ambos nos hemos desenvuelto tan bien durante tantos años, pero claro y esta es la cuestión ¿cómo?

1º) Necesitamos tiempo y para ello debemos tener en cuenta nuestras circunstancias particulares para calcular de cuanto disponemos.

2º) Necesitamos calma y para ello debemos manejar emocionalmente muy bien lo que nuestras circunstancias particulares nos provocan en el estado de ánimo.

3º) Necesitamos crear contactos y para esto cada uno debe descubrir cuáles son sus mejores recursos y cuáles son sus oportunidades; él tiene claro dónde tiene que poner todo su esfuerzo pero yo, al ofrecerme a un abanico más amplio de opciones, tengo que hacer un juego de malabares entre las RRSS, mi Blog y por supuesto y sin duda alguna lo más potente: el contacto directo bien acompañado de un buen apretón de manos, mirada sincera y escucha activa.

4º) Necesitamos ilusión porque crear contactos sin ilusión es un reto imposible de conseguir.

Saludos, se feliz y suerte.

Pasado, presente y futuro.

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Ayer a mi esposa, una mujer ejemplo de coraje y superación, le apetecía cambiar su estado de WhatsApp y confiando ella en mi creatividad (¡qué esperas, es mi mujer!), me pidió que le echase una mano en su creación y si algo bueno tiene pasar tantos años juntos (30 en nuestro caso) es que no hay lugar a engaños en cuanto a cuál es nuestro estado de ánimo y claro, yo sé perfectamente en qué situación se encuentra el suyo teniendo en cuenta que yo sigo en el desempleo y que ella tampoco consigue encontrar nada.

Durante el embarazo de nuestra hija mayor, aunque ella es auxiliar de clínica y nunca ha dejado de formase, tomo la decisión de que quería dedicarse a trabajar en casa al cuidado de nuestra futura hija y de la que luego, tal y como soñábamos, vendría a completar nuestra idea de familia ideal, pero ella siempre mantuvo la ilusión de volver a su profesión, algo que tenía previsto hacer cuando nuestras hijas fuesen totalmente independientes, momento que llegó hace un par de años pero que, como bien sabemos todos, no fue en el mejor momento para casi nadie.

“El pasado para aprender, el presente para vivir y el futuro para soñar” Esta fue la cita que se me ocurrió, ya sé que no es muy original y que posiblemente, si no igual muy parecida, habrás leído alguna que otra que va por los mismos derroteros, pero es que aunque es de Perogrullo, parece que no terminamos de encontrar el equilibrio necesario que nos permita disfrutar de lo que las citas como esta nos pretenden enseñar.

Así es que, como cada noche, nos sentamos juntos en el sofá y aprovechando mi ocurrencia, le dimos un repaso al pasado, analizamos el presente y tal y como hicimos hace muchos años ¿por qué no? Nos ilusionamos con el futuro.

Tras valorar las experiencias negativas y positivas vividas durante el pasado, llegamos a la conclusión de que por todo lo aprendido y superado, todas fueron positivas, ya que sirvieron para reforzarnos como personas, pareja y sobre todo, como padres; pero lo más importante fue comprender que nuestro presente, complicado sí pero con unas bases muy sólidas, no es ni más ni menos que el resultado de como resolvimos los cientos… miles diría yo, de momentos presentes que han conformado nuestro pasado, reflexión esta que nos ha llevado a la conclusión de que debemos seguir soñando con el futuro, gestionando emocionalmente muy bien nuestros momentos presentes, para que mantengamos la misma ilusión y coraje que teníamos hace años, cuando soñábamos con, por ejemplo, ver a nuestras hijas siendo mujeres ejemplares en valores y también, por qué no, realizando estudios universitarios.

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Saludos, se feliz y sueña, porque algunas veces los sueños se cumplen.

La clave: siempre ha estado y está en las personas.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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¿Has visto el último vídeo promocional de la FAD, no? Bueno, aquí lo tienes, échale un vistazo y dime qué tal.

A mí me parece una fantástica idea que alguien y más ante el problema de las drogas, se haya dada cuenta de que la solución está en las personas, pero ¿qué significa eso?

Siempre y gracias a mi afición por practicar deporte, he tenido la fortuna de estar y compartir con personas mucho más jóvenes que yo, que cuando tienen la oportunidad de hacerlo con alguien mayor que ellos, y en mi caso ya tengo una edad suficiente como para ser el padre de tod@s, saben muy bien cómo aprovecharse para empaparse de todo lo que les puede aportar gracias a su experiencia como persona y profesional y además, como en mi caso, también de padre y marido.

Por si no tenía bastante, por mi situación de desempleado en búsqueda de nuevos horizontes, tengo el enorme placer de compartir con un buen grupo de jóvenes muchas horas de trabajo de clase, recreos, preocupación por los exámenes y todo ello, con la paciencia debida para adaptarme a las cosas que su edad les empuja a hacer para ganarme su confianza y respeto; bueno, es justo, yo también la tuve, su edad digo.

Como puedes imaginar de entre todos los jóvenes que conozco se puede sacar un ejemplo de cada uno de los perfiles de esta época y salvo su condición social, que evidentemente marca diferencias, en líneas generales tienen las mismas preocupaciones y las más importante, es que les preocupa mucho son: ser aceptad@s y lo que l@s demás piensen de ell@s (algo que tú y yo conocemos muy bien, porque es una preocupación que se prolonga durante muchos años de nuestra vida).

Pero ¿qué problemas plantean estas preocupaciones y cómo se resuelven? Pues va a depender de la personalidad y emociones de cada un@, por la tanto, la clave para su buena gestión está en cada persona.

 Algún@s afortund@s, una minoría por cierto, nacerán con la personalidad y el entono adecuado para no tener problemas en la gestión de esas preocupaciones, pero ¿te has planteado qué soluciones les quedarán a aquell@s que no las tengan? Lo dejo ahí.

Te preguntaba si sabías que significa eso de que la solución está en las personas, bueno seguro que sí, pero ¿estamos haciendo lo correcto?

Antes de seguir y te garantizo que para mí no supone ningún problema compartirlo contigo, quiero que sepas que procedo de una familia desestructurada y que muchas veces recuerdo lo mal que me sentía ante las incomodas situaciones que a lo largo de mi crecimiento tuve que soportar, de hecho, cuando fui padre por primera vez, me comprometí a no hacer sentir a mi hija todo aquello que yo sentí; sin embargo y como cualquier padre primerizo, tampoco encontré el manual de instrucciones por ningún sitio, así es que pensé que debía crearme una estrategia para no cometer los mismos errores y sobre todo, observar cómo lo hacían los demás.

Así fue, pero al principio las preocupaciones “no eras muy grandes”, básicamente eran: que comiera, que durmiera (cosa que hacía cuando quería), su aseo y muy importante para mí, hablarle con naturalidad, es decir, llamar a cada cosa por su nombre para no retrasar el momento de en qué empezase a hablar con normalidad.

Poco tiempo después de su nacimiento asistimos a la comunión del hijo de un amigo y durante la homilía, el Cura dijo que los padres cometíamos el error de educar a nuestros hijos cuando ya era tarde; aquello no me quedo muy claro, así es que esperé a que terminara para buscarlo y que me explicará que quería decir, porque quién mejor que un Cura para conocer los problemas de la gente ¿no?

No nos conocíamos, pero qué Cura evita la oportunidad de dar un buen consejo. Lo abordé, me presente y le expliqué mis intenciones, a lo que accedió encantado y le hice mi pregunta:

¿Qué ha querido decir con que los padres empezamos a educar a los hijos cuando ya es tarde?

Esta fue su respuesta: “Pues mira Gustavo, es muy fácil, solo tienes que estar pendiente de lo que dices y de cómo lo dices, también de que emociones muestra tu hija en cada situación a la que se enfrenta, de cuáles son sus miedos y sobre todo, escúchala; porque posiblemente, por la vida que llevamos y por el cansancio que por esto acumulamos, en muchas ocasiones no te apetecerá atender las demandas de tu hija, cosa que si se repite con frecuencia, conseguirá que cada vez se aleje más de ti, que sepas menos de ella y que por lo tanto, cuando te lleguen los problemas, no tengas las herramientas necesarias para resolverlos; en definitiva: escúchala, dile que la quieres, abrázala y bésala pero sin olvidar aplicar la disciplina cuando haga falta, pero sobre todo, crea un hábito de diálogo, lo necesitarás.  

Le hice caso y a lo largo de su crecimiento ella fue la prioridad (por supuesto muy por encima del trabajo), tanto que cuando nació su hermana, la cual siendo un bebe no se iba a enterar de nada, esa prioridad se multiplico hasta el punto de que la “impuse” a todo mi entorno familiar.

Cuando le llego la adolescencia y al igual que nos ocurrió a ti y a mí, llegaron los problemas y es aquí cuando empecé a recordar y entender el consejo de aquel Cura y el que me dio un amigo pedagogo cuando ella tenía dos añitos: “Gustavo, “ten cuidado” y observa muy bien a tu hija porque es muy independiente, lo que le empujará a cometer errores y además, es tímida, lo que le empujara a recluirse o a dejarse manipular”. De lo que este amigo predijo, lo único que no se cumplió fue lo de la “reclusión”.   

Gracias a todas las conversaciones que mantuve con mi hija desde que era un bebe y a que fui yo quien le advirtió, no sin dificultad, de todos los problemas con los que se podía encontrar y con el paso del tiempo, aprendió a elegir mejor a sus compañías, sin embargo, tuvo que pagar un precio muy alto y sufrió bullying de lo que afortunadamente nos enteramos pronto y pudimos reaccionar a tiempo para que no le marcase más tiempo del necesario.

Afortunadamente ya está todo superado y actualmente es una mujer segura de sí misma, sin miedo a decir no, con sus objetivos muy claros y capaz de trabajar duro para conseguirlos.

Empecé mostrándote el último vídeo de la FAD, el cual podemos usar para escenificar el posible final de un mal principio y ahora, con mucho gusto, te muestro el último de IKEA, con el que podemos escenificar el principio para evitar ese no deseado final.

Saludos y se feliz.

Cuidado con los clientes “fáciles”.

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Una de las muchas cosas que he aprendido a lo largo de mis más de 30 años de experiencia como vendedor, es que el éxito y sostenibilidad de mi trabajo está en el cuidado que haga de los clientes conseguidos; sin embargo y como puedes imaginar, en mis primeros años no era así, entonces solo me importaba conseguir la venta, seguir buscando clientes y que estos luego no me planteasen muchos problemas para que no me robasen tiempo; no obstante y sin ser consciente, en mi memoria tenía hecha dos clasificaciones:

1º) Clientes difíciles: siempre los tenía presentes en mi recuerdo, de hecho, hay algunos de los que aún me acuerdo incluso habiendo pasado más de 20 años de nuestra interacción, y todo porque durante las negociaciones me obligaron a poner el máximo de lo que mi profesionalidad me permitía.

2º) Clientes fáciles: salvando la familia, amigos y compromisos, que también pueden llegar a ser clientes y que por la confianza de la relación, podemos caer en el error de no ofrecerles lo que su categoría de clientes se merecen, están aquell@s que no nos suelen plantear problemas, pero que a cambio y sin pedirlo, quieren una atención más personalizada y si me apuras, emocional, pero claro, como solo importan los objetivos por conseguir, siempre caemos en el error de ir olvidandol@s.

La primera vez que fui consciente de este detalle, ocurrió durante mi primer año de Visitador Médico y tras cuatro de vendedor de coches y furgonetas.

En esos cuatro años de vendedor de coches y furgonetas, tuve el privilegio de conocer a muchas buenas personas que me plantearon muy pocos problemas y también, a otras pocas, que con todo el derecho, me lo pusieron muy difícil, pero tal y como te decía, en mi recuerdo se quedaban los segundos e injustamente y poco a poco, olvidaba a los primeros.

Como te decía, en mis primeros meses de Visitador Médico me ocurrió algo que me marco y a lo que poco le fui poniendo remedio.

Estaba yo trabajando en un hospital cuando en un momento determinado necesité usar el ascensor (habitualmente uso las escaleras) y al entrar, una señora muy simpática se dirigió a mí y con alegría (es cierto que siempre soy muy amable y empático con mis clientes) me saludo, pero yo no la recordaba y le dije:” ¡perdone! Pero creo que se ha confundido”, su cara fue todo un poema mostrando una gran decepción y solo me dijo esto:” ¡Vaya Gustavo! Como ya no te voy a comprar ningún coche más (el que compró era el que deseaba desde hacía un par de años, es decir, no se hubiese comprado otro, por lo que solo tuve que estar en el lugar y momento oportuno) ya no te intereso”.

Imagínate como me sentí, no se las veces que le pedí perdón hasta que me dio la oportunidad de disculparme, para justificarme diciéndole que había tratado con muchas personas y que en aquel momento estaba en un momento de adaptación a un nuevo empleo, pero solo fue una excusa, porque de los clientes que más me costaron conseguir nunca me olvidé.

Tras aquella experiencia reflexioné sobre el tema y aunque puede que aquella mujer nunca comprase otro coche, caí en la cuenta de que si lo quisiese hacer y yo hubiese seguido en ese empleo, igual se pensaría comprármelo a mí o peor, posiblemente no me recomendaría a otros clientes potenciales.

¿Y por qué escribo hoy sobre este tema? Pues porque tras comprobar que necesito un artículo que habitualmente consumo en invierno, hoy soy yo el cliente, en este caso, por compromiso.

Pero voy a romper ese compromiso y a dejar de ser el cliente de alguien cercano, para pasar a ser el de otro con el que no hay ningún compromiso, pero que lleva tiempo trabajando para conseguir atender el 50% de mis necesidades; sin embargo, se va a encontrar con la agradable sorpresa de que se va a quedar con el 100%.

Y es que tras pasar por el quirófano para poner en orden mi rodilla, he caído en la cuenta de que el que era mi distribuidor (perfecto conocedor de mi estado) en ningún momento se ha preocupado por saber de mi evolución, quizás dando por hecho que por “el compromiso” existente entre nosotros no era necesario hacerlo, motivo por lo que alguien de la competencia ahora lo tendrá todo.

No debemos olvidar que los clientes son/somos emociones y que para tu futuro como vendedor, es mejor recordar cada detalle de relevancia por simple que parezca, ya que de cómo lo gestiones, así de capaz serás de mantener a tus clientes.

Saludos, se feliz y si lo eres, disfruta de fantástico trabajo de vendedor.

Dos día de curro en el tajo y le llego la alegría.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Esta entrada está dedicada a un hombre muy joven y por ende, a tod@s l@s que como él, de una manera u otra, han sido engañados por el sistema.

Me refiero a que durante años y de manera cansina para much@s y agobiante para otr@s, han escuchado por parte de sus padres y profesor@s que debían estudiar para labrarse un futuro; de hecho, reconozco que yo soy uno de esos padres, sin embargo, aunque como padre no cambio mi discurso, no les está pasando nada de lo que le prometimos que les iba a pasar, a cambio de su sacrificio: un empleo digno.

Este hombre joven, tiene la misma edad que yo tenía cuando me casé, 25 años, la misma edad que yo tenía cuando me compre mi segundo coche, dos años más que la que yo tenía cuando me compre mi primera vivienda y uno menos de la edad que yo tenía cuando fui padre, es decir ¿cuántas cosas se está perdiendo este hombre joven por la situación laboral en la que se encuentra? Son demasiadas ¿verdad?

Pero bueno, como son cosas que se imagina y de las que desconoce lo que se siente al conseguirlas, no sabe el efecto que tiene para su vida perderlas por lo que “solo” ha perdido la ilusión de que algún día él también las tendrá y digo “solo”, porque en este estado de desilusión hay algo que se siente día a día que es aún peor: la tristeza, estado por el que él y muchos miles de jóvenes están pasando y ahora dime:

¿Qué futuro le espera a una sociedad en la que sus jóvenes han perdido la alegría?

Se trata de un hombre serio, tímido y algo introvertido y por la desesperación que le crea su situación, intentó abrirse camino en el difícil y “socorrido” mundo de la venta, pero tal y como les viene ocurriendo últimamente a much@s, también lo engañaron consiguiendo aumentar su desilusión y por supuesto su tristeza.

Aunque tenemos la oportunidad de hablar con frecuencia, no lo hacemos con la que a mí me gustaría y creo que se por lo que es; creo que se siente tan mal por no ser capaz de encontrar un empleo como él se merece y por el que tanto ha trabajado, que teme que en algún momento le pueda reprochar algo, como si yo estuviese en condición de reprochar nada tras llevar 18 meses en el desempleo.

El caso es que, y este es su segundo año, ya lleva cuatro días en “el tajo”, imagino que siendo yo de Jaén y escribiendo en diciembre, supondrás de que va eso de “el tajo”, ¡exacto! Estamos en la campaña de recogida de la aceituna y él, tras su segundo día de duro trabajo, se muestra como debe hacerlo cualquier hombre joven que tiene un empleo: con alegría, con ganas de compartirlo y sobre todo, con su autoestima muy alta, esa que se siente cuando compruebas que la culpa de lo que te pasa no es tuya y que dentro de ti hay mucho que demostrar.

Esta “anécdota” me ha llevado a una reflexión:

¿Cuánto dinero se ahorraría el estado consiguiendo que sus ciudadanos viviesen con la alegría de tener un empleo digno?

1º) ¿Cuánto dinero se ahorraría en el sistema público de salud en tratamientos para, por ejemplo: la ansiedad, depresión y aparato digestivo?

2º) ¿Cuándo dinero se ahorraría en el sistema educativo con unos padres y madres con empleos dignos y capaces de conciliar familia y trabajo? O mejor ¿Cómo de eficiente sería el sistema de educación pública?

3º) ¿Cuánto dinero se ahorraría en el Sistema Judicial con personas educadas en el hogar y en la escuela con fuertes valores?

En fin, ya sé que soy un ingenuo soñador, pero es que ese hombre joven necesita a su lado a alguien joven pero mayor que él, que le diga que debe mantener la alegría y la ilusión porque esto algún día cambiará.

Saludos y se feliz.

¿Qué es para ti competir?

¡¡Bienvenido o Bienvenida a mi Blog!!

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Si me sigues, puede que hayas leído en algún que otro de mis Post sobre Inteligencia Emocional, y si no, date una vuelta por mi Blog y podrás comprobar que todo lo escribo está relacionado con este tema.

También sabrás que estoy haciendo un Ciclo de Formativo de Técnico en Aceite de oliva y Vino y que con él, estoy disfrutando de una experiencia maravillosa que me lleva mucho más allá de lo pueda suponer el placer de aprender por todo lo nuevo que me están enseñando; ya que si en algún momento de todas mis relaciones sociales y profesionales he tenido que poner en práctica esa IE de la que presumo tener y de la que me queda mucho que aprender, es en mis clases.

Te pongo en situación: imagínate lo que supone que, con 49 años, tengas que hacer lo que debes para ser aceptad@ como un compañero de clase más entre un grupo de chavl@s que, de media, tienen 20 años y además, conseguir que l@s profesor@s, algún@s más jóvenes que tú, te vean como a un alumno más sin tener en cuenta tu edad; y además que, también por tu edad, tod@s esperen que despuntes en lo académico y por supuesto, que seas un ejemplo de constancia y trabajo para l@s chaval@s y claro, todo esto con la “vigilancia” de tus hijas, ambas universitarias y por supuesto, con la de tu pareja, estando en el desempleo y en un periodo tan difícil como el que estamos atravesando ¿no te parece un reto chulo? 

Pues pasado el tiempo que dura un trimestre, puedo decir que el reto está superado y que además, me he ganado la confianza de mis companer@s hasta el punto que en muchas ocasiones me buscan para pedirme consejo y también, la de mis profes@s para ser su aliado en aquellos casos de compañer@s que se puedan quedar más retrasados, algo que hago encantado y que, como puedes imaginar, me motiva un montón.

Actualmente estamos enfrascados en los exámenes del primer trimestre y como suele pasar en este periodo, tod@s, sobre todo yo, hemos tenido que ir cogiendo ritmo, adaptarnos a l@s profes y a las nuevas enseñanzas, por lo que, preocupados por el resultado de los exámenes, algunos días hemos estado más tens@s que otros, y en uno de esos días y tras recibir la nota de un examen en el que solo aprobamos seis, a uno de los que suspendió y que me reconoció que estudia poco, le intente explicar que aunque en clase nos llevamos muy bien y puede que incluso terminemos siendo buenos amigos, en el fondo estamos compitiendo por un puesto de trabajo futuro; sin embargo, su reacción no fue ni mucho menos la que yo quería provocar y me costó un buen rato calmarlo, para luego poder explicarle lo que pretendía aportarle.

Más o menos esto fue lo que le dije: “tienes que asumir que aquí, es decir, en este ciclo formativo, tod@s, nosotr@s y los de los cursos anteriores y posteriores, estamos compitiendo por un puesto de trabajo futuro que solo lo conseguirán los mejor preparados, motivo por el cual, debes forzarte para ser competitivo y no verte superados por mí u otr@s”

Su reacción ante mis palabras fue de una gran indignación, algo que me sorprendió mucho y que no comprendí; además, justo al lado de él y pendiente de nuestra conversación, había otro compañero que su sumo a su disgusto y que también me pidió que aclarase lo que quería decir, algo que me hizo dudar sobre si había sido capaz de transmitir correctamente lo que quería decir; así es que repase mentalmente mis palabras para confirmarme que no había dicho nada fuera de lo normal, por lo que fui yo quien les pidió que me explicase qué era lo que habían entendido y agárrate a la silla, porque lo que me dijeron deja muy claro que es lo que estamos transmitiendo a nuestros jóvenes desde hace muchos años, sobre cómo deben competir y trabajar para conseguir sus objetivos.

Para mí competir no es ni más ni menos que evitar que tú o cualquiera sea mejor que yo y si por el contrario descubro que tú o cualquiera lo es, voy a poner todo de mi parte para descubrir en que y como puedo superarte, pero entendiendo que tú o cualquiera, tal y como yo haría, también va a intentar evolucionar para que eso no ocurra; espero haberme explicado bien, porque como puedes haber leído, en ningún momento digo que lo vaya a hacer de cualquier manera, es decir, nunca intentaré ponerte la zancadilla para evitar tu avance o el de cualquiera, porque si lo hago, nunca descubriré tus límites, esos que quiero superar porque así, tampoco descubriré los míos, algo que, sobre todo por mi salud mental y autoestima, es lo que más me preocupa.

Pues lo que estos jóvenes compañeros dedujeron de mis palabras, fue que yo haría lo posible por impedir que ellos aprobasen el curso o el ciclo para eliminar “mi competencia”, creyendo ellos que, por mi edad, podría tener  influencia para manipular a l@s profesor@s para ponerlos en su contra, o que les haría algún tipo de presión psicológica para desanimarl@s, o cualquier otra cosa que no fuese resultado de mi trabajo, o…, siendo incapaces de ver en mi comentario mi verdadera intención: ayudarles a entender la realidad a la que se están enfrentando.

Es decir, a nuestros jóvenes les estamos enseñando y de hecho los acontecimientos que estamos viviendo lo demuestran, que la mejor manera de triunfar es con trampas, atajos y malas artes, o sea, lo que viene a ser un trepa con todos los papeles, esos que, desgraciadamente y desde hace años, tanto abundan y que además, quien pretenda conseguir el éxito con trabajo y esfuerzo no es ni más ni menos que un pardillo.

¿Cuánto nos queda por hacer para que esto cambie?

¿Dejaremos de ser algún día una sociedad de supervivientes individualistas?

¿Será algún día nuestra sistema educativo un lugar en el que enseñar valores a las personas?

¿Apoyaremos algún día a nuestros maestros y maestras para que sean un referente en valores para nuestr@s hij@s?

A todo te respondo que sí, pero no soy capaz de decirte cuándo porque queda mucho por hacer, pero lo más importante es que no te rindas.

Saludos y se feliz.

No es un mito: en la búsqueda de empleo la entrevista emocional existe.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Hasta ahora y desde que estoy en el desempleo, he tenido la fortuna de poder participar en bastantes procesos de selección, eso sí, aún no ha llegado mi oportunidad, pero estoy seguro de que más pronto que tarde llegará y será la mejor opción para mí.

Cuando voy a una entrevista de trabajo, evidentemente, mi objetivo es conseguir el empleo pero, tal y como hago cuando quiero llegar a un acuerdo con un cliente, el planteamiento es mostrarme tal y como soy para que si lo consigo, quien me contrate, o con quien llegue a un acuerdo, tengan claro que contratan o negocian con una persona que está convencida de que sus emociones, mejor dicho, su manejo, es lo que va a marcar el destino de su corta vida.

Por cierto, te recomiendo que no desperdicies tu tiempo, porque te recuerdo que tu vida no va a ser mucho más larga que la mía y eso, contando con que tengamos suerte en la salud o con nuestras interacciones diarias con el mundo.

Durante muchos años y desgraciadamente como much@s, en mis primeros años de vida me vi obligado a reprimir mis emociones y cuando maduré, también tuve que hacerlo en mi profesión hasta que comprendí que esa actitud solo me traía problemas, por lo tanto, tome cartas en el asunto y empecé a provocar cambios de los que muy pronto empecé a disfrutar de su resultado, pero no vayas a creer el camino fue y es fácil ¡no, ni mucho menos!

Vivimos en una sociedad en la que cuando te quieres enfrentar a aquello, mejor dicho, a aquell@s que te provocan alteraciones emocionales que, sin duda, marcarán tú vida, no tienes otra alternativa que decir lo que piensas y hoy en día decir lo que piensas y más si es con argumentos creados tras una buena reflexión, bien estructurados y por lo tanto, difícilmente rebatibles, corres el riesgo de quedar marcado, de hecho, sé que lo estoy para muchas personas y por ende, aun habiéndoles demostrado en primera persona que profesionalmente estoy muy por encima de la media, sé que tengo sus puertas cerradas y por lo tanto, también las de las empresas para las que tienen la fortuna de trabajar.

No obstante, aun sabiendo que corro el riesgo de retrasar mi incorporación a una vida laboral normal, me mantengo firme en mis principios porque me aportan beneficios que solo mi familia y yo somos capaces de disfrutar y que por lo cual, también disfruto de grandes beneficios profesionales y no refiero solo a los económicos, es decir: ser feliz y vivir de manera equilibrada y sostenible.

Uno de los medios por los que me muestro tal y como soy, es mi Blog, en él muestro todo lo que llevo dentro y por él, estoy conociendo a personas fantásticas, personas que comparten mis inquietudes y mis sueños, en lo personal y en lo profesional, porque también están convencidos de que el éxito profesional del futuro, por cierto, no muy lejano; está en lo capaces que seamos de usar la inteligencia emocional como principal hilo conductor en cada una de nuestras interacciones personales y profesionales, ya sea con los compañeros o subordinados y por supuesto, con nuestros clientes.

En poco menos de un mes he tenido la oportunidad de participar en tres procesos de selección:

1º) A la fase final del primero llegue porque alguien puso en valor mis principios y valores, los cuales conoce desde hace años y además, que también viene confirmando a través de mi Blog, sin embargo, para quien tomó la decisión final, era el perfil lo que se tuvo más en cuenta y en ese sentido, había otro gran profesional que, por su reciente experiencia, lo cumplía mejor que yo.

2º) En este, aún activo, es para trabajar en un mercado que conozco, pero que no tiene nada que ver con el anterior y al que también, he llegado por los principios y valores que muestro en mi Blog sumado a mi actividad en LinkedIn.

3º) Este último proceso ha sido un poco especial, porque también y gracias a los principios y valores que muestro en mi Blog y a mi actividad en LinkedIn, quien me entrevisto sabía perfectamente cuales eran mis necesidades, las cuales, en este momento, no podía atender pero que no obstante, me quería conocer para tenerme en cuenta en un futuro no tan lejano.

Pero lo mejor de estas entrevistas es que aparte de comprobar que mi perfil llama la atención por cómo me muestro, fue su desarrollo, el cual, en todas, discurrió hablando sobre la importancia de nuestras emociones en cualquier proceso y sobre todo, comprobar que hay cada vez más profesionales con puestos de responsabilidad que saben que sus decisiones repercuten en las emociones de otras personas, que por lo tanto creen la importancia de su manejo y que no temen trabajar con un profesional que tiene como objetivo ser feliz  por encima de intereses personales o empresariales, porque si hay algo de lo que estoy convencido es de que si soy feliz, aunque puede que haya alguien a quien le moleste, sé que mi rendimiento profesional será mucho mayor y que es algo que cualquier empresa con visión de futuro sabrá tener en cuenta, valorar y agradecer.

Así es que, quiero agradecer a L.C., a F. y a B. el buen momento que me hicieron pasar durante una entrevista de trabajo permitiéndome hablar de aquello que más me apasiona: las emociones humanas.

Saludos y se feliz.