¿Merece la pena trabajar exclusivamente bajo criterios de calidad, o no?

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Una de mis labores domésticas es la colocación de la vajilla en el lavavajillas, algo que en mis primeros años de matrimonio desesperaba a mi mujer por el excesivo, según ella, tiempo que invertía en esta actividad porque, pensando en el ahorro de agua y energía, no doy por terminada la tarea hasta que todo queda colocado a mi gusto; a esto, también se sumó, según ella, “mi obsesión” por colocar cada producto en el lugar adecuado del frigorífico pensando en el conveniente ahorro de energía y para colmo, en otras cosas, hacer la lista de la compra, otra de mis tareas, pensando en el conveniente ahorro de tiempo, confeccionándola con un orden establecido en función de cómo está situado cada producto en los supermercados a los que voy a hacerla, concretamente tres: uno para la fruta, otro para marcas blancas y un tercero para marcas de mi gusto.

Eso sí, no tengo un horario fijo para cada una de esas actividades, ya que las tengo con coordinar con todas las otras a las que tengo que hacer frente cada día y que en la mayoría de los casos, aunque planificadas, se suelen alterar con facilidad por motivos que están fuera de mi control, así es que, por ejemplo, para el lavavajillas, nunca cierro la puerta hasta que lo lleno y lo pongo en marcha porque si veo algo de vajilla sucia cada vez que paso por el fregadero, inmediatamente la meto en el lavavajillas invirtiendo poco tiempo en ello e impidiendo que se me acumule esa tarea con otra que, probablemente, surgirá fuera de mi control.

Pues esta mañana, concretamente a las 05:00H, que es cuando me levanto para estudiar, he visto que había una taza de té y una cucharilla, que junto con la que yo he ensuciado de café y de forma totalmente automatizada, he metido en el lavavajillas y no sé porque, me ha recordado aquellas conversaciones que mantenía con mi mujer cuando intentaba explicarle el porqué de aquellos gestos que ella, preocupada, consideraba que quizás estaban provocadas por algún tipo de patología, algo así como un TOC leve.

Necesite de algún tiempo para convencerla de que todos aquellos gestos no tenían nada que ver con ninguna patología, la cosa es mucho más simple, solo se tratan de gestos que buscan la excelencia en:

1º) Hacer un uso del tiempo, nuestro mayor patrimonio, de forma adecuada, ya que todo el que aproveche en cualquier momento me será de mucha utilidad para aquellas situaciones inesperadas que seguro me van a surgir:

  • Meter la vajilla en cualquier momento en el lavavajillas impide acumulación de tareas, malos olores y una adecuada colocación.
  • Meter la comida en el frigo con una adecuada colocación facilita su recogida y comprobación, permitiendo ahorrar tiempo en la confección de la lista de la compra y la elaboración del menú semanal, que a su vez, permite un mejor gestión de la economía familiar.
  • Hacer la compra con un orden establecido según el diseño, previamente memorizado, de los supermercados a los que voy, implica un ahorro de tiempo enorme, haz la prueba y verás.

2º) Una inversión adecuada y paciente del tiempo en el manejo de nuestros recursos nos van a proporcionar:

  • Mayor durabilidad de los electrodomésticos.
  • Menor gasto energético con el consiguiente ahorro de dinero y respeto hacia el medio ambiente.
  • Mejor trato y por lo tanto, menor riesgo de rotura de la vajilla a la hora de sacarla del lavavajillas y mejor conservación de los alimentos en el frigorífico.

Esto que hago en casa es, para mí, un ejemplo de excelencia, que por definición y también para mí, es: “actividad que para que sea disfrutada plenamente se debe ejecutar teniendo en cuenta el cómo, el cuanto y, sobre todo, sus efectos futuros”.

Estoy plenamente convencido de que con un estilo de vida así todo es mucho más pleno, ya que los riesgos de alteraciones imprevistas se reducen infinitamente, pero…

¿Y en el mundo laboral, merece la pena actuar así?

  • Si tenemos en cuenta que en los criterios de selección de personal priman los perfiles sobre las actitudes, está claro que no.
  • Si tenemos en cuenta que la valoración y promoción de l@s profesionales no suele ser justa, está claro que no.
  • Si tenemos en cuenta que a la mayoría de las empresas solo les preocupa el estado de sus cuentas y que cuando un ERE, o similar, entra en acción, de nada sirve lo hecho si estás marcado con él, está claro que no.
  • Pero, si eres capaz de soportar la sensación de tont@ que se te queda cuando tras años de dedicación eres tratad@ como un número, te recomiendo que nunca dejes de actuar de otra manera, en ello va tu salud mental.

“De aquellos barros estos lodos”: la mediocridad rige los designios de la política y de la economía y para muestra solo hay que echarle un vistazo a los noticiarios diarios.

¿O es que esta crisis y situación laboral por la que estamos pasando millones de familias, no es la consecuencia de tomar decisiones sin tener en cuenta el cómo, el cuanto y, sobre todo, sus efectos futuros?

Pero insisto, me da igual, que no te contagien, se trata de tu salud mental.

Saludos y se feliz.

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¿Qué tienen en común para un vendedor: una Cirujana, un Agricultor y un/a Policía?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Ahora, en los procesos de selección, está de muy de moda clasificar a l@s Comerciales, Agentes de Ventas,  Delegad@s… o como a mí más me gusta decir: Vendedor@s, según haya sido su experiencia previa con un determinado perfil clientes o por los mercados en los que hayan trabajado; afirmando quien realiza estas clasificaciones, que si no lo ha hecho con los clientes o mercados para los que se postula, su progreso será muy lento y tardará más de lo requerido, no teniéndose en cuenta por lo tanto, el verdadero potencial del candidat@ y de cómo será su gestión en el largo plazo.

Para explicarme un poco mejor: “pensar esto es como creer que si aprendiste a montar en bici en una BH, tardarás mucho en hacerlo bien en una Orbea”.

¿Por qué nace este post?

Otro de los grandes problemas a los que nos enfrentamos los desempleados de larga duración, es precisamente el largo e indeseado tiempo que llevamos en el desempleo y sobre todo, el que l@s reclutadores y empresas opinan que (afortunadamente tod@s no) si seguimos en este estado es porqué “nos lo merecemos”, ya que si nadie nos ha querido contratar hasta ahora será por algo.

En una de mis entrevistas me advirtieron de que (junto con el punto al que he hecho referencia en la introducción y que ahora te desarrollaré) eso podría ser un problema a la hora de decidirse por mi contratación, a lo que yo intenté explicar los motivos de por qué no he encontrado antes el empleo que busco (otra cosa es el que me estoy creando por si en los plazos marcados no encuentro lo que busco), que no son ni más ni menos que la mala suerte.

Y digo la mala suerte porque, en muchos casos, a quien contrataron, ni de lejos, puede aportar a las empresas en cuestión todo lo que yo tengo y lo digo tan pancho, no porque quiera pegarme una vacilada fácil en mi blog y sin fundamentos ¡no! Lo han demostrado los resultados de muchos años de competencia y no solo los comerciales o de cantidad, sobre todo lo he demostrado en los resultados de calidad.

Y ahora es cuando te puedes preguntar ¿y si tan bueno eres porque no te han contratado a ti? ¡Gracias por la pregunta!

Porque  ahora es cuando te respondo apoyándome, sin dar nombres, en algunos de los casos en los que he sido descartado.

  • Caso 1: Llevaba en el desempleo un par de meses y fui descartado en la final por no tener experiencia en dos grandes centros de los tres principales a trabajar.
  • Caso 2: Llevaría un par de meses más en el desempleo y no conseguí un empleo porque las particularidades del mercado de mi zona, hicieron que la empresa en cuestión parase el proceso.
  • Caso 3: Un par de meses más, que junto con los de verano, sumaba ocho meses en el desempleo y fui rechazado por no tener experiencia en el campo de productos de “marca blanca”.
  • Caso 4, 5, 6 y 7: Cuando llegue al 7 llevaba 20 meses en el desempleo y cuando me dijeron a qué clientes me tendría que dirigir, inmediatamente supe que sería descartado, al igual que en los anteriores, por mi falta de experiencia en el mercado al que se dirigían, mercado por el que, casi de manera exclusiva, muchas empresas están apostando por ser el único en el que el “cliente a visitar” tiene el poder de decidir que recomendar (los que están en este mercado saben a qué me refiero).
  • Caso 8: Este es el último y con él, cumplí 24 meses en el desempleo y mi descarte, junto con el tiempo que llevo en el desempleo, fue no conocer uno de los mercados en los que se están aventurando.

¿Qué que tiene que ver el título de mi post con todo lo que te he contado? Ahora lo vas a entender.

Tenemos la fea costumbre de clasificar a las personas según la profesión que desarrollen, olvidándonos de que antes de ser tal o cual “cosa”, simplemente eran personas ¿o es que nacieron siendo cirujanas, agricultores o policías?

¡No! Nacieron siendo personas y, desde mi modesta opinión, la principal virtud que un buen vendedor/a (ese que yo soy) debe tener, es ser capaz de encajar, que no de manipular, las emociones propias con las de l@s demás a través de una buena empatía e inteligencia emocional, tan escasas en estos tiempos, para conseguir llegar muy rápido a ganarse la confianza de es@s profesionales (que se dediquen a lo que se dediquen siguen siendo personas) generando un efecto win-win que será lo que aporte estabilidad a su gestión y por ende, a la empresa en cuestión.

Así es que ¡por favor! Si crees que soy el candidato más valido y a través de mi CV o en una entrevista, compruebas que no cumplo esa parte del perfil ¡atrévete! Y contrata a alguien que aporta muchas más cosas que unos “simples resultados”.

Saludos y se feliz.

¿Qué cosas son las que, hasta ahora, me descartan en las entrevistas?

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¡Pues sí! Puedo decir que, afortunadamente, tengo una gran experiencia en hacer entrevistas, ya que desde que me quede en el desempleo, ya hace dos años, he tenido la fortuna de hacer, de media, una cada dos meses y además, me he permitido el privilegio de descartarme en otras por no estar dentro de mis planes de futuro.

La última la hice hace unos días y si lo consiguiese sería como cumplir un sueño, porque reúne todo lo que busco; sin embargo, mi entrevistador me advirtió con gran profesionalidad y humanidad, que aunque para él reunía todos los requisitos del profesional que le gustaría tener en su equipo, la decisión final la tomaba otra persona con base en unos criterios concretos y que yo no cumplía, a saber:

  • No tengo titulación universitaria.
  • Tienen en marcha un nuevo proyecto en el que no tengo experiencia.
  • Llevo demasiado tiempo en el desempleo.

No obstante y como algo positivo, en ningún momento dijo que la edad fuese un problema, algo muy de agradecer en los tiempos que corren y que confirma la gran empresa que es.

Como te puedes imaginar, le he dado muchas vueltas a este tema y poniéndome en el lugar de quien toma la decisión final, puedo llegar a entender que entre tanto y bueno de como disponen hoy en día, piense que manteniéndose en sus criterios siempre va a encontrar lo mejor; pero, si, en contra de la opinión de quien ya me ha entrevistado personalmente, no me da la oportunidad de demostrarle mi valía en una entrevista personal ¿cómo le contra-argumento sus criterios de selección?

Pues está claro que no tendría forma de hacerlo, así es que y como último recurso, solo se me ocurre escribir este artículo y ya puestos, espero que con su publicación te ayude a pensar en cuales son y qué tienen de ciertas esas cosas que te pueden descartar y a cómo las podrías rebatir.

Vamos a ver mi caso:

1º) No tengo titulación universitaria:

El problema teórico que le plantea a quien decide, es que duda de que un profesional sin formación universitaria sea capaz de desarrollar los argumentos que necesita para tener éxito en este empleo, y para qué negarlo, en principio tiene toda la razón pero:

  • ¿Es justo que dude de mí cuando esas funciones las he desarrollado, y con mucho éxito, durante más de 20 años y siendo un ejemplo de cómo hacerlo?
  • ¿Es justo que dude de mí cuando lo que un comunicador necesita, por encima de la formación, es que confíen en lo que dice porque se ha ganado ese privilegio gracias a su condición personal?
  • ¿Es justo que dude de mi cuando sé, por convencimiento propio, que la formación es la base de una argumentación de éxito y el camino hacia la felicidad?
  • ¿Es justo que dude de mí cuando con mucha frecuencia demuestro o al menos lo intento, ser un buen comunicador con mi Blog?

2º) Tienen en marcha un nuevo proyecto en el que no tengo experiencia:

El problema teórico que este “problema” le plantea es el de siempre: las prisas por buscar el resultado rápido y lo entiendo, no están las cosas para muchos experimentos y puede que su futuro profesional depende de este nuevo proyecto, pero:

  • ¿Cómo se puede decir que no tengo experiencia en ese proyecto cuando de lo que se trata es de conectar y convencer con argumentos a personas, algo que llevo haciendo más de 30 años?

3º) Llevo demasiado tiempo en el desempleo:

Una de las preguntas que me hizo mi entrevistador fue: ¿Qué prefieres: calidad o cantidad? Y mi respuesta fue: “no concibo una cosa sin la otra, ya que cantidad sin calidad implica insostenibilidad”; por cierto, me llamo la atención que tras mi respuesta escribió mucho en su bloc de notas.

Quiero decir con esto que con esa premisa con la que siempre he trabajado: calidad, no solo he conseguido muy buenos y sostenibles resultados comerciales, además, los conseguí ganándome el respeto de mis clientes, algo que perdura en el tiempo, independientemente del que pase y que hoy en día mantengo, además y gracias a la ayuda de las  RRSS, entonces:

  • ¿Cómo se puede pensar que un profesional que vive en una provincia pequeña, con las dificultades que eso implica para encontrar un empleo como el que ofrecen u otro, y que no ha parado de hacer de cosas, se ha quedado atrás por estar en el desempleo?

4º) La edad:

Aunque en este caso la edad no es un problema, lo pongo porque tanto si eres veteran@ o joven, en ambos casos vamos a tener problemas y concretamente en el caso de ser veterano:

  • ¿Cómo se puede acusar de eso que algunos achacan a l@s veteran@s, si no nos dan la oportunidad de demostrar que es falso?

Ahora bien, nada que objetar si a quien seleccionan ha demostrado ser mejor que yo, de hecho, hoy en día y teniendo en cuenta la cantidad de grandes profesionales que hay disponibles, es algo muy fácil de que ocurra.

No obstante, estoy seguro de que tienes algunas más de esas cosas que nos pueden descartar en las entrevistas y por eso, te pido el favor de que las compartas por el bien de alguien.

Saludos y se feliz.

La felicidad no está ahí fuera.

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¿Cómo hago para decirte que todo lo que la mayoría hace para encontrar la felicidad, no sirve nada más que para hacernos más desgraciad@?

Permíteme que te haga una pregunta: ¿A qué va ligado tu concepto de felicidad?

  • ¿Disponer de dinero?
  • ¿Disfrutar de buena comida?
  • ¿Tener sexo con frecuencia?
  • ¿Estar siempre acompañad@?
  • ¿Un coche?
  • ¿Ser mejor que los demás?
  • ¿Un poco de todo lo que los placeres disponibles ofrecen?

Inevitablemente me veo obligado a hacerte otra pregunta: ¿serías feliz si todo aquello por lo que luchas cada día por conseguir desaparece o se aleja totalmente de tu alcance?

Si respondes que sí, quiero pedirte el favor de que compartas por qué, y no solo aquí en el apartado de comentarios, sino que lo hagas allí por donde vayas, ya que estoy seguro de que muchas personas te lo agradecerán.

Y si respondes que no, te recomiendo que hagas una profunda reflexión sobre cómo estás manejando tu vida y si quieres, puedes empezar por aquí: ¿vivo con miedo? Si respondes que sí, investiga un poco a qué, por ejemplo:

  • ¿Al fracaso?
  • ¿A la soledad?
  • ¿Al futuro?
  • ¿Al compromiso?
  • ¿Al qué dirán?
  • ¿Al dolor?
  • ¿A la muerte?
  • ¿Un poco de todo?

Ahora quiero invitarte a que hagas otra tarea: ¿conoces a alguna persona que sea feliz? Es decir, conoces a alguna persona qué:

  • …no tenga miedo al fracaso y que para él/ella sea una oportunidad de mejora.
  • …esté sol@ y que sin embargo sepa disfrutar de cada momento en compañía de otros.
  • …no tenga miedo al futuro porque sabe que para trabajar sobre él solo puede vivir el presente equilibradamente.
  • …no tiene miedo al compromiso porque sabe que sin compromiso nunca será una persona de confianza.
  • …no tenga miedo al qué dirán porque sabe que hagas lo que hagas es más fácil ser criticad@ que alabado y que contra eso solo cabe vivir con respeto, honradez, equilibradamente y sobre todo diciendo no cuando corresponde.
  • …no tiene miedo al dolor porque opina que sentirlo es otra manera clara de saber que está viv@.
  • …no tiene miedo a la muerte y que vive feliz disfrutando de la vida equilibradamente, porque acepta de buen grado que es algo que va a ocurrir sí o sí y que está fuera de nuestro control cuando y cómo vaya a ocurrir.
  • …simplemente es feliz independientemente de las circunstancias negativas por las que su vida, limitada en el tiempo por cierto, le obliga a pasar porque siempre las va a intentar superar.

Pues no te limites a pensar que solo se trata de que tienen más suerte que tú y planteate también qué hay de diferente entre él/ella y tú, pues para que te hagas una idea, la diferencia entre ell@s y tú, es que tienen claro que la felicidad no está ahí fuera y que para conseguirla y más difícil todavía, para mantenerla: viven sin miedo y en equilibrio con ell@s, los demás y el medio ambiente, siendo además:

  • …grandes profesionales.
  • …grandes compañer@s.
  • …parejas que siempre aportan.
  • …personas respetuosas.
  • …capaces y estar preparados para afrontar cada reto que la vida les plantea con todo el coraje que la felicidad les puede aportar.

Si lo piensas bien, por todo lo que su consecución implica, tener “claro” qué es la felicidad debería ser la primera lección que deberíamos aprender a lo largo de nuestro desarrollo personal, por eso:

“Haz lo que este en tu mano para conseguirla y sobre todo, por lo que te va a aportar, esfuérzate por ayudar a que otr@s la consigan.

Saludos y se feliz.

Vendedor/Cliente: “¿amigos? Puede que sí, pero la vaca por lo que vale”

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He de reconocer que durante muchos años y no sé si por mi empatía o porque creía que todos l@s vendedor@s eran igual de profesionales y honrad@s que yo, mi calidad como cliente era inversamente proporcional a mi calidad como vendedor, vamos, que si no hubiese sido por mi mujer me podría haber engañado cualquier mal vendedor/a.

Sin embargo (y matizo esto porque buscar empleo posiblemente sea la venta más complicada que he hecho hasta ahora), este periodo de alejamiento de la primera línea de contacto con el cliente me ha dado la oportunidad de reflexionar con más calma sobre mis defectos y virtudes profesionales y además, por la necesidad de cuidar mucho mí economía, estoy pudiendo observar con más calma y seguridad cómo se comportan otr@s vendedores cuando soy yo el cliente.

Cuando hace más de treinta años me inicié en la bonita profesión de la venta, tenía claro que me quedaban muchas cosas por aprender, sensación que nunca he dejado de tener, pero había algo que aprendí muy pronto y que poco a poco he ido mejorando: que una cosa es la amistad y otra muy distinta son los negocios.

O lo que es lo mismo: “Amigos y todo lo que tú quieras pero la vaca por lo que vale”

De hecho, nunca he creído que crear una relación de amistad sea una buena opción para mantener a un/a client@, es más, prefiero que mis clientes sean solo eso: mis clientes y que mis amig@s, sean solo eso: mis amig@s.

Porque y desde mi modesta opinión, una “relación de amistad” vendedor/cliente, puede dar lugar a caer en el error de pretender usar estrategias de venta poco profesionales, como por ejemplo las siguientes:

  • Chantaje emocional del vendedor hacia cliente/amigo haciéndole creer que si no se cierra la operación pone en riesgo su empleo o negocio.
  • Exigir al cliente /amigo el cierre de la venta solo por la relación.
  • Siendo una obligación ofrecerle la mejor gestión, exigir al cliente/amigo, a cambio de un pedido, su agradecimiento por una buena gestión pasada.
  • No cumplir compromisos dando por hecho que la, mal entendida, buena relación cliente/amigo lo perdona todo.

Este post nace de algo que me ha pasado recientemente, que tiene que ver con el tercer punto que te pongo como ejemplo y que, como cliente, me ha molestado bastante.

Opinio que l@s vendedor@s profesionales y las empresas serias no, deben vender la oferta del momento y olvidarse de mantener a sus clientes con la mejor oferta en cada momento y si no:

  1. ¿Te has preguntado alguna vez por qué las empresas de telefonía móvil sufren de tanta “infidelidad”?
  2. ¿Necesitarían perseguir continua y casi desesperadamente a clientes nuevos si mantuviesen a los suyos actualizando sus contratos con las mejores ofertas?

Estoy convencido de que no y también de que obtendrían la mejor publicidad que existe: el boca a boca, pero y en líneas generales:

  1. ¿Tienen derecho l@s vendedores a reprochar a sus client@s que, aun habiendo sido profesionales con ell@s manteniéndoles con las mejores ofertas, se planteen cambiar de compañía por encontrar mejores condiciones?
  2. ¿Tienen derecho l@ vendedor@s a exigir a sus clientes una ampliación de contrato o de compromiso, haciendo uso del chantaje emocional, por el benefició que obtuvieron por su anterior profesional gestión sin mejorar las condiciones que ahora sus clientes tienen con otras empresas?
  3. ¿No sería mejor que l@s vendedor@s mantengan a sus clientes tal y como lo han hecho hasta ese momento y que simplemente esperen su oportunidad de hacer más negocios con ellos, sin hacer que el cliente se sienta presionado por su necesidad de cumplir objetivos?

En conclusión y desde mi modesta opinión como cliente, los clientes sabemos agradecer una buena gestión manteniendo nuestra fidelidad pero llevamos muy mal que esa buena gestión, sumado a un exceso de confianza, sea motivo de presión o chantaje emocional con el único objetivo de que el vendedor cumpla sus objetivos.

Y como profesional, humildemente opino que debemos tener claro que ante todo nuestros clientes son solo eso: clientes y que como tales, solo les interesa obtener el mayor beneficio posible de sus gestiones, por lo que si nuestra oferta, estando incluida en ella nuestra profesionalidad y buen hacer, no tiene como objetivo el win-win, es mejor no hacerla.

Saludos y se feliz.

¿Has descubierto tu perfil de “persona tóxica”?

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Tener cada día y en todo momento el convencimiento de que la inmensa mayoría de las personas son buenas pero que en momentos puntuales pueden ser tóxicas, debe ser una de las principales motivaciones en las que apoyarte para potenciar tu Empatía e Inteligencia Emocional.

Pero no debe ser un pensamiento forzado, de verdad que no hace falta, es una realidad, la mayoría de la gente es buena pero imperfecta y si no te lo crees, te invito a que imagines sociedades en el que la mayoría de las personas fuesen malas, ¿a ver qué te parece?:

  • Las madres y padres no querrían lo mejor para sus hij@s, es más ¿tendríamos hij@s?
  • No habría maestr@s preocupad@s por conseguir mejores personas.
  • Nadie se preocuparía por el estado físico y psicológico de los demás.
  • No existirían leyes.

Sin embargo y con mucha frecuencia, escucho la expresión: “la gente tiene tela”, y es cierto, la gente tiene tela pero:

¿Caemos en la cuenta de que en muchas ocasiones nosotr@s también somos parte de esa gente que tiene tela y que, aun siendo buenas personas, en muchos momentos nuestro estado y perfil físico y psicológico pueden ser tóxicos para otr@s y que no hacemos nada para cambiarlo y adaptarlo a l@s demás?

Es decir:

¿Somos conscientes del poder la Empatía y la Inteligencia Emocional para que dejemos de ser una persona tóxica temporal y así evitar una posible cronificación negativa en nuestras relaciones sociales?

Estoy convencido de que eres buena gente y también, de que has juzgado a buenas personas de forma negativa por lo que te han transmitido en momentos puntuales de vuestra relación, pero ¿eres consciente de cuáles son tus momentos “tocahuevos”?

A ver si te ves en alguno de estos:

  • ¿Eres buena persona pero tu timidez te impide saludar con unos ¡buenos días! Cuando entras a un lugar en el que hay otras buenas personas?
  • ¿Eres buena persona pero para agradar otras buenas personas participas de los comentarios negativos que hacen sobre otra buena persona para ser aceptad@ en el grupo?
  • ¿Eres buena persona pero tu miedo a recibir una negativa sobre tus propuestas te impide relacionarte adecuadamente con otras buenas personas?
  • ¿Eres buena persona pero te agobia tener que ofrecer argumentos sobre tus decisiones haciendo que te muestres antipátic@ ante otras buenas personas?
  • ¿Eres una buena persona que nunca escuchas cuando hablas con l@s demás y solo te preocupa ser escuchad@ por otras buenas personas?
  • Este es el mío: ¿Eres una buena persona con tanto empuje y ganas de ser feliz que caes mal a otras buenas personas por sentirse incapaces de conseguirlo?

Hay muchos más ejemplos de momentos “tocahuevos” de buenas personas, creo que casi tantos como las que hay, es decir: la mayoría ¿se te ocurre alguno más?

Pero solo el de buenas personas, el de los tóxicos pata negra egoístas e interesad@s los conocemos la mayoría porque ¿qué buena persona no lo ha sufrido alguna vez y cuant@s han terminado creyendo que todos somos malas personas?

Saludos y se feliz.

Los beneficios de planificar a largo plazo.

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Ayer coincidí con un buen conocido, diez años más joven que yo, al que hacía tiempo que no veía. Él también es muy aficionado a la bici y tras el saludo pertinente y sin prácticamente mediar palabra, me pregunto si yo sabía algo de las características particulares de los sillines anti-prostáticos, aquello me extraño mucho y me hizo sospechar, porque es un “chaval” para el que la estética de la bici es clave en su afición y esos sillines, aunque los fabricantes lo intentan, son cualquier cosa menos bonitos.

Imagino que utilizando la empatía y las técnicas propias de sondeo, aprendidas a lo largo de todos mis años de experiencia profesional como vendedor, le saque el origen de su interés y como sospechaba, le habían diagnosticado e intervenido de un problema en la próstata que le tenía amargado, porque decía que cada vez que montaba en bici, a los 30 minutos más o menos, se le reproducía el dolor.

Me dijo que tras la intervención o mejor dicho: tras la limpieza de su próstata, hizo cuatro meses de reposo, pero lo dudo, y que el médico le insiste en que lo debería prolongar más, si con el que dice que ha hecho no ha sido suficiente para conseguir una total recuperación que le permita montar y disfrutar de su bici durante muchos años más.

Sin embargo, su gran afición y los enormes beneficios emocionales que la bici le ofrece en estos momentos de crisis, le hacen creer que dejar de montar en bici el tiempo necesario para su recuperación, es como si se perdiese la vida que quiere vivir, con el agravante de que envejecer le impedirá disfrutar de la bici con la intensidad que a él le gusta.

Esto último me saco un sonrisa que le descolocó, porque en ese momento no cayó en la cuenta de que soy 10 años mayor que él y que, aunque lo sabe muy bien, mi afición por la bici es tanto o mayor que la suya, y que mi capacidad física para desarrollar velocidad, intensidad y tiempo de esfuerzo, también es mayor que la que él tiene.

Fue entonces cuando cogí las riendas de la conversación para hacerle ver que estaba cometiendo un gran error, llevando su recuperación a límites de elevado riesgo por no ver los beneficios físicos y sobre todo emocionales, que una buena planificación a largo plazo puede traer a nuestra vida si respetamos el proceso natural que cada problema necesita para su resolución.

O peor, no ver los perjuicios físicos y sobre todo emocionales, que una planificación a corto plazo puede traer a nuestra vida si no respetamos, por la falta de visión a largo plazo, el proceso natural que cada problema necesita para su resolución.

Y para ello, me utilice como ejemplo, bueno, más bien los diez años de diferencia que hay entre él y yo, para que comprendiese que en ese tiempo, por supuesto llevando una vida equilibrada y con visión a largo plazo, hay más que de sobra para caerte, recuperarte y disfrutar plenamente del placer de la superación que tu coraje te va a proporcionar, por haber sabido parar a tiempo de manera consciente y con la paciencia suficiente, para recuperarte en el tiempo necesario para que la vida siga siendo equilibrada y sostenible.

Yo tengo mis teorías de porque en las “sociedades más avanzadas” cometemos el enorme error de pretender resolverlo todo de inmediato, sin ser conscientes de la consecuencias que eso tiene pero me gustaría conocer las tuyas ¿te apetece compartirlas?

Saludos y se feliz.

¿Has encontrado un proyecto que te enamore? ¡Yo sí, no te rindas!

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PonedCorazon

“Cosquillitas en la barriga”, eso es lo que siento cada vez trabajo en el diseño del proyecto que más fuerza está tomando de todos (en el camino he ido descartando unos y sumando otros) los que me plantee cuando fui consciente de que me quedaría en el desempleo y de esto, ya se van a cumplir dos años.

Pero no creas que surgió por una fuerte vocación, conocimiento o formación sobre la materia en cuestión ¡qué va! Fue una de las repuestas lógicas y sensatas surgidas tras la obligatoria pregunta que todo nuev@ desempead@ se debe hacer: ¿Y ahora qué?

Pero en este post no quiero hablarte de mi proyecto, ya lo haré, si cuaja y en el momento oportuno.

Lo que quiero compartir contigo es pura ilusión, esa que te ayuda a seguir y seguir sin dejar de soñar, porque si no sueñas pierdes la ilusión y si pierdes la ilusión, dejas de producir la energía necesaria que necesitas para vibrar con cada éxito y con cada fracaso y de estos, de fracasos, ya te aviso, te vas a ”jhartar”.

Si has pasado gran parte de tu vida trabajando y, si es como en mi caso, para la misma empresa durante muchos años; cuando sufres un ERE o un despido por una decisión tomada en base a criterios puramente administrativos (porque nadie se cree que empresas con muchos millones de € de facturación puedan pasar por problemas económicos que no se puedan resolver sin despedir a destajo), pasas por una situación emocional muy traumática a cualquier edad pero si además te ocurre con más de 45, los miedos e inseguridades se multiplican y a la pregunta ¿y ahora qué? Es muy difícil encontrarle respuesta, pero no nos queda otra que seguir y buscar opciones, muchas opciones, porque probablemente la mayoría de ellas las tendrás que descartar.

Por eso y por si te sirve apoyado por mi experiencia, me atrevo a darte estos consejos tanto si estás en el desempleo o prevés estarlo:

1º) Acepta cuanto antes que has sido despedid@ y que tu incorporación a un empleo va a tardar mucho tiempo.

2º) Valora tu situación económica y márcate un plazo en el que no aceptarás cualquier cosa por desesperación o temor al futuro, necesitas calma para encontrar la mejor opción.

3º) Comparte tus miedos e inquietudes con tus familiares o amigos, y no aceptes ningún comentario en contra o a favor de tus proyectos que no esté bien argumentado; los porque sí o porque no no sirven como argumento.

4º) Revisa tu formación, porque puede que la tengas y que ya no te sirva o, como en mi caso, puede que no la tengas y la debas adquirir, esto te lo recomiendo y no solo por la posible salida profesional que te pueda plantear, en estos momentos es vital para tu salud mental.

5º) Este es muy importante: Echa un vistazo a tu entorno, puede que descubras que hay muchas personas que viven (hoy en día no todo lo bien que se merecen) haciendo algo que ni siquiera sabías que existía y sobre todo, estudia los recursos disponibles que te puedan permitir una aventura propia.

6º)  Nunca dejes de buscar un empleo relacionado con lo que sabes hacer ¿quién sabe? Aún hay empresas que quieren a buen@s profesionales independientemente de los perfiles de moda.

Si se te ocurre algo más, no te lo quedes y comparte.

Saludos y se feliz.