¿Y qué es lo que realmente funciona?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Aunque he encontrado un empleo que supone un gran reto que me gusta y que me divierte, soy consciente, porque así están las cosas y así hay que aceptarlas, de que, con suerte, hoy estamos aquí y mañana allí, así es que y tomando los consejos de los mismo profesionales de RRHH que sigo desde que me quede en el desempleo por primera vez, no he dejado de mantenerme activo, menos, eso sí, en Linkedin y en este blog; de hecho, he creado otro: 350 Farmacias.

En una de esas esporádicas visualizaciones de mi muro en Linkedin, leo que un profesional preguntaba abiertamente si Linkedin tiene alguna utilidad, porque aunque tiene casi 1000 contactos casi nadie comenta o comparte sus aportaciones.

Sin embargo, esta propuesta de debate le ha generado una buena cantidad de comentarios y recomendaciones, así  es que, queda demostrado que Linkedin agradece aquellos propuestas que generan interacción entre sus componentes y aún más, si además, les aportan soluciones.

Pero y más importante, espero que este profesional haya aprendido en que consiste Linkedin: un lugar en el hay que trabajar con constancia hasta que surge ese punto de inflexión (y en este caso para él ha sido una pregunta que muchos hacen pero que no tienen tanta repercusión) que te permite dar ese salto de calidad para que, de nuevo con constancia, aproveches el tirón y sigas creciendo en la cantidad y calidad de tus contactos.

Sin embargo y tras repasar los más de 200 comentarios que ha recibido, he comprobado que se preocupó solo de responder a los primeros que generó y que nunca más se supo de él; es decir, abandono esta enorme oportunidad de escudriñar entre las personas que alimentaron su propuesta para ver si había alguien con quien generar sinergias que le permitan encontrar lo que busca.

Te preguntaba, por si lo sabes, qué es lo que realmente funciona en la búsqueda y consecución de nuestros objetivos, los que sean.

Y es que sinceramente he de reconocer que “soy bastante torpe”, porque a diferencia de muchos que presumen de ser unos cracks en todo y de conseguir sus objetivos casi sin esfuerzo, yo todavía no he descubierto esa “fórmula o método mágico” que me haga avanzar a la velocidad que desearía.

Este nuevo reto profesional en el que estoy embarcado, tengo que lidiar con varios y muy complicados frentes, siendo el más fácil el de hacer nuevos clientes y si hacer nuevos clientes es lo más fácil, imagínate lo demás… bueno, que me voy por las ramas.

Como representante a una empresa textil, aunque mis productos son terapéuticos, en todas mis visitas he de hablar de hilos, costuras… y como no,  de tallas y medidas.

Cada día me marco el objetivo de visitar a alguna que otra farmacia que no se había visitado nunca y el otro día visite a una que parecía que me estuviesen esperando, porque estaban planteándose cambiar la marca de textil terapéutico que habitualmente usan por otra, que como imaginarás y con toda probabilidad, será la mía.

Hecha la presentación de mi vademécum, fue con la auxiliar, que será la responsable del control de stock y venta de los productos textiles, con la que más interaccione y como además  usa medias de compresión, tras mi argumentación estaba deseando probar mis productos, así es que me fui al coche y cogí una de las piezas que tengo de muestra, pero no tenía de su talla.

No sentíamos tan cómodos en nuestra charla que me confeso que no le gustaba su cuerpo y que eso le impedía ser feliz y cuando una persona me dice que no es feliz, mi empatía se pone en marcha y no paro de buscar la forma de poder ayudar a esa persona con todo lo que pueda.

Uno de los retos al que muchas personas se enfrentan cada día es precisamente el de modificar un cuerpo que no les gusta y que les hace infelices, por cierto, no sé qué será en unos años con el creciente problema obesidad existente.

El caso es que para hacer frente a este problema hay quienes tienes el poder de hacerlo con dinero pero estos, se pierden lo más importante para su felicidad, aceptarlo en unos casos y en otros, trabajar para modificarlo con una buena planificación que consoliden los cambio de hábitos que necesitan y por lo tanto, obtener el premio de la autoestima, que a la larga, será lo que en el futuro les permita afrontar todos los retos que la vida les plantee.

Quizás te está preguntando qué relación tiene todo esto que te he contado en esta segunda parte del artículo con la primera, pues tiene y mucha.

Te decía que “soy bastante torpe” y que nunca había conseguido los objetivos que me marcaba a la velocidad que deseaba, hasta que comprendí que mi problema no era “mi torpeza” y sí mi ansiedad por conseguirlos; es más, concluí que mi principal problema y lo que más ralentizaba mi avance, era precisamente eso, mi ansiedad por ver los resultados.

Cuando la auxiliar de la farmacia que te mencionaba termino de explicarme, porque se lo pregunté, su día a día, empecé diciéndole que yo era obeso y como a todo el mundo que no me conoció siendo obeso, le impacto, su cara cambió y como todo el mundo al que se lo digo, me pregunto: ¿y cómo lo has hecho?

Le respondí que esa no es la pregunta correcta, que la pregunta correcta es: ¿Cuánto tiempo has invertido en conseguirlo y en estabilizarte?

Creo que has pillado la idea y habrás comprendido que lo que realmente funciona y te permite avanzar a gran velocidad y de manera sostenible en lo que te propongas, aunque a la mayoría les desespere y les cueste aceptarlo, es: la constancia y lo que con ella aprendemos.

Por cierto, pasar de los 120Kg que pesaba con 18 años a los 83 que ahora con casi 51 mantengo de forma estable y saludable, me ha costado más de 25 años ¿ha merecido la pena? Ni te imaginas.

Saludos y se feliz.

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¿Un mal día?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Poco a poco voy cogiéndole el pulso a mi nuevo proyecto laboral y parece que cada vez puedo ser capaz de administrar mejor mí tiempo, digo esto porque ya llevaba algunas semanas sin publicar nada en este mi querido y ya veterano blog:

Vivir con pan y Aceite de Oliva Virgen Extra.

Ayer por la mañana llovía mucho en Jaén y cuando trabajas visitando clientes a pie de calle y más si te desplazas andando, es bastante molesto y desagradable.

Tenía planificado visitar un número de clientes determinado distribuidos en dos zonas de la ciudad para que me permitiesen desarrollar mi labor sin agobios pero claro y como vendedor veterano que soy, sé que las planificaciones se hacen para que una vez que estés en el terreno tengas que replanificarte a cada momento y este día no iba a ser distinto; sin embargo, fue un poco peor.

Que conseguir ordenar las visitas bajo la lluvia fuese un poco caótico no es algo nuevo para mí, llevar más de 30 años buscándote la vida en la calle da para muchas anécdotas y esta no es  la primera vez que me ocurre.

Tampoco es la primera vez que visita tras visita no solo no consigo materializar una venta o conseguir que escuchen mi mejor oferta, ni tan siquiera que me permitan presentar mis productos y hasta que me dejen claro que no tengo ninguna opción, no, no, esto ya me ha pasado muchas veces.

Afortunadamente no es frecuente, pero tampoco es la primera vez que me tratan con muy mala educación por mi condición de vendedor.

Pero si es la primera vez que tras tres años luchando por salir del desempleo (de hecho cuando anteriormente estuve en el desempleo fue para cambiar de empresa), encuentro un proyecto que puede ser de futuro aunque cargado de enormes dificultades y que, como no puede ser de otra manera, depende íntegramente de unos resultados fácilmente medibles: las ventas.

Así es que si sumo todo lo anterior al hecho de que mí futuro profesional depende íntegramente de unos resultados comerciales que he de conseguir en un entorno muy difícil, tranquilamente puedo pensar que llevo muy mal día y que si se acumulan, mi futuro en este proyecto tendrá los días contados, pero…

  1. Efectivamente “solo” se trata de otro proyecto, en el que por supuesto voy a poner todo lo que tengo dentro, pero que no es el primero en el que me embarco.
  2. Si perdiese este proyecto ya me he demostrado que tengo capacidad para encontrar otro.
  3. Todo lo que hasta ese momento me paso ayer ya me ha pasado muchas veces y sé que no tiene nada que ver con lo que me pasará.

Por lo que serían las 13:20 más o menos cuando me subí en el coche para dirigirme, tan tranquilamente, a un centro comercial a realizar unas compras que me encargo mi esposa, con la cual llevo 25 años de feliz matrimonio.

Mientras esperaba en la cola de la caja me vibró el móvil de la empresa pero siendo viernes, hora de comer y sabiendo que mi jefe estaba descanso unos días, preferí esperar a pagar mi compra primero y mirarlo después, por cierto, felicité a la cajera que me atendió por la calma que mostro ante el lio que se hizo el matrimonio que me precedía, siempre mejor hacer las cosas con calma ¿no?

Una vez colocada la compra en el carro cogí el móvil de la empresa, era un e-mail y cuando lo leí, lo primero que pensé fue en que la vida vuelve a demostrar que el trabajo paciente y bien hecho siempre da buenos resultados, quizás no como lo quieren hoy en día las empresas pero se equivocan y mucho y cuanto más prescindan de profesionales expertos, más grave será su error.

Y como le ocurrió a la cajera del CARREFOUR a la que felicité, yo también me sentí muy bien con lo que leí y no, en mi caso no era una felicitación por mi trabajo… o sí, porque para un vendedor no hay mejor felicitación que hacer un buen pedido y este e-mail, era el resultado de varios días de trabajo transformado en un pedido al que debía dar forma.

Ahora te invito a que hagas una reflexión.

Evidentemente la cajera me atendió con la mayor de las cordialidades ¿a quién no le gusta que le reconozcan el trabajo bien hecho? Pero si yo no tuviese la capacidad de manejar con calma y visión de futuro lo que hasta el momento previo de leer el e-mail del pedido parecía un mal día:

  1. ¿Crees que habría estado atento a la cajera para aprender de ella y felicitarla por su trabajo?
  2. ¿Crees que habría ido con gusto a ese centro comercial a hacer la compra y lo que es peor, una cola pesada en la caja?

Pero y aún más importante:

¿Crees que si no hubiese sido capaz de gestionar emocionalmente las enormes cantidades de frustraciones que sufrimos los vendedores en una semana, no digamos en más 30 años, sería feliz y lo que es mejor, sería capaz de hacer felices y de ayudar a otros?

Lo mejor del día estaba por llegar.

Mientras leía el e-mail del pedido y mentalmente estaba ajustándolo para ofrecer la mejor condición a mi cliente, veo por el rabillo de mí ojo izquierdo que alguien se acerca a mí corriendo, levanto la cabeza y con enorme alegría, compruebo que se trata de mi hija menor, una mujer de 20 años, que acompañada de su novio, al verme salió corriendo para abrazarme y darme un beso “apretao”.

Ahora dime:

¿Prefieres pensar en que las cosas pueden ir a peor o que siempre pueden ir a mejor?

Yo lo tengo claro.

Saludos y se feliz.