¿Un mal día?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Poco a poco voy cogiéndole el pulso a mi nuevo proyecto laboral y parece que cada vez puedo ser capaz de administrar mejor mí tiempo, digo esto porque ya llevaba algunas semanas sin publicar nada en este mi querido y ya veterano blog:

Vivir con pan y Aceite de Oliva Virgen Extra.

Ayer por la mañana llovía mucho en Jaén y cuando trabajas visitando clientes a pie de calle y más si te desplazas andando, es bastante molesto y desagradable.

Tenía planificado visitar un número de clientes determinado distribuidos en dos zonas de la ciudad para que me permitiesen desarrollar mi labor sin agobios pero claro y como vendedor veterano que soy, sé que las planificaciones se hacen para que una vez que estés en el terreno tengas que replanificarte a cada momento y este día no iba a ser distinto; sin embargo, fue un poco peor.

Que conseguir ordenar las visitas bajo la lluvia fuese un poco caótico no es algo nuevo para mí, llevar más de 30 años buscándote la vida en la calle da para muchas anécdotas y esta no es  la primera vez que me ocurre.

Tampoco es la primera vez que visita tras visita no solo no consigo materializar una venta o conseguir que escuchen mi mejor oferta, ni tan siquiera que me permitan presentar mis productos y hasta que me dejen claro que no tengo ninguna opción, no, no, esto ya me ha pasado muchas veces.

Afortunadamente no es frecuente, pero tampoco es la primera vez que me tratan con muy mala educación por mi condición de vendedor.

Pero si es la primera vez que tras tres años luchando por salir del desempleo (de hecho cuando anteriormente estuve en el desempleo fue para cambiar de empresa), encuentro un proyecto que puede ser de futuro aunque cargado de enormes dificultades y que, como no puede ser de otra manera, depende íntegramente de unos resultados fácilmente medibles: las ventas.

Así es que si sumo todo lo anterior al hecho de que mí futuro profesional depende íntegramente de unos resultados comerciales que he de conseguir en un entorno muy difícil, tranquilamente puedo pensar que llevo muy mal día y que si se acumulan, mi futuro en este proyecto tendrá los días contados, pero…

  1. Efectivamente “solo” se trata de otro proyecto, en el que por supuesto voy a poner todo lo que tengo dentro, pero que no es el primero en el que me embarco.
  2. Si perdiese este proyecto ya me he demostrado que tengo capacidad para encontrar otro.
  3. Todo lo que hasta ese momento me paso ayer ya me ha pasado muchas veces y sé que no tiene nada que ver con lo que me pasará.

Por lo que serían las 13:20 más o menos cuando me subí en el coche para dirigirme, tan tranquilamente, a un centro comercial a realizar unas compras que me encargo mi esposa, con la cual llevo 25 años de feliz matrimonio.

Mientras esperaba en la cola de la caja me vibró el móvil de la empresa pero siendo viernes, hora de comer y sabiendo que mi jefe estaba descanso unos días, preferí esperar a pagar mi compra primero y mirarlo después, por cierto, felicité a la cajera que me atendió por la calma que mostro ante el lio que se hizo el matrimonio que me precedía, siempre mejor hacer las cosas con calma ¿no?

Una vez colocada la compra en el carro cogí el móvil de la empresa, era un e-mail y cuando lo leí, lo primero que pensé fue en que la vida vuelve a demostrar que el trabajo paciente y bien hecho siempre da buenos resultados, quizás no como lo quieren hoy en día las empresas pero se equivocan y mucho y cuanto más prescindan de profesionales expertos, más grave será su error.

Y como le ocurrió a la cajera del CARREFOUR a la que felicité, yo también me sentí muy bien con lo que leí y no, en mi caso no era una felicitación por mi trabajo… o sí, porque para un vendedor no hay mejor felicitación que hacer un buen pedido y este e-mail, era el resultado de varios días de trabajo transformado en un pedido al que debía dar forma.

Ahora te invito a que hagas una reflexión.

Evidentemente la cajera me atendió con la mayor de las cordialidades ¿a quién no le gusta que le reconozcan el trabajo bien hecho? Pero si yo no tuviese la capacidad de manejar con calma y visión de futuro lo que hasta el momento previo de leer el e-mail del pedido parecía un mal día:

  1. ¿Crees que habría estado atento a la cajera para aprender de ella y felicitarla por su trabajo?
  2. ¿Crees que habría ido con gusto a ese centro comercial a hacer la compra y lo que es peor, una cola pesada en la caja?

Pero y aún más importante:

¿Crees que si no hubiese sido capaz de gestionar emocionalmente las enormes cantidades de frustraciones que sufrimos los vendedores en una semana, no digamos en más 30 años, sería feliz y lo que es mejor, sería capaz de hacer felices y de ayudar a otros?

Lo mejor del día estaba por llegar.

Mientras leía el e-mail del pedido y mentalmente estaba ajustándolo para ofrecer la mejor condición a mi cliente, veo por el rabillo de mí ojo izquierdo que alguien se acerca a mí corriendo, levanto la cabeza y con enorme alegría, compruebo que se trata de mi hija menor, una mujer de 20 años, que acompañada de su novio, al verme salió corriendo para abrazarme y darme un beso “apretao”.

Ahora dime:

¿Prefieres pensar en que las cosas pueden ir a peor o que siempre pueden ir a mejor?

Yo lo tengo claro.

Saludos y se feliz.

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5 comentarios en “¿Un mal día?

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