“Ha sido por mi falta de inteligencia… o eso dicen”

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Bueno, pues aquí estamos de nuevo “dándole caña al blog” y otra vez en esta aventura del desempleo, que parece ser que para algunos se ha convertido en una prueba continua para nuestra resiliencia.

No es nada fácil trabajar en outosurcing y apostaría que aún más si es para la industria farmacéutica, además y por la experiencia que ya tengo acumulada en este sector, creo que es una tarea para profesionales con un perfil muy concreto y ojo, no digo ni mejor ni peor, pero creo que perfiles como el mío; es decir: creativos, inquietos, con ideas propias y que no se callan si creen que deben decir aquello que ayude a mejorar, entre otros, según se mire, defectos o virtudes,no son los ideales para este sector, salvo, que el proyecto en cuestión permita desarrollar todo ese potencial sin tener que bregar con tanto intermediario con derecho a opinar a su libre albedrío sobre tus esfuerzos.

Cuando trabajas en outosurcing para la industria farmacéutica y tus esfuerzos, que son los mismos o más que los de cualquiera pero peor pagados, los tienes que compartir con un representante del laboratorio que contrata el proyecto, debes asumir que tu experiencia y tus capacidades no te van a ayudar, más bien todo lo contrario.

Vivimos una situación laboral que qué os voy a contar que no sepáis y muchos “compañeros currantes”, cuando su empresa decide actuar para resolver un problema a través del outosurcing, por cierto, cada vez más necesario, que les implica salir de su zona de confort, ven fantasmas y amenazas por todos sitios que les hace actuar con tal agresividad ante “el invasor”: el profesional de outosurcing, que no son conscientes del daño que pueden hacer a esas personas que intentan salir adelante asumiendo peores condiciones pero con la ilusión de trabajar para un proyecto que, aunque en la mayoría de los casos con fecha final marcada, les ayude a progresar en la empresa que les paga o como escaparate para otras empresas que ofrezcan mejores condiciones.

Durante estos últimos cuatro meses de sufrimiento para mí en los que se puso continua e injustamente en duda mi compromiso, me preguntaron si yo pensaba que, por mi experiencia y profesionalidad, trabajar en outosurcing era para mí un desprestigio y no te imaginas lo que aquello me indigno ¿un desprestigio trabajar?

¡Por favor! En los veranos trabajaba de pinche de cocina, he ido a la aceituna, hacia seguros del carnet de conducir en los polígonos industriales y cuando encontraba un camión que descargar, me quitaba la chaqueta, la corbata, me remangaba y a ganar unas pelas “haciendo pesas” moviendo toneladas de lo que fuera, he conducido camiones, he vendido coches, he sido representante de farmacias, visitador médico y como necesitaba reciclarme, me forme para trabajar en una almazara elaborando aceites de oliva, que es lo último que hice justo antes de llegar a la empresa que hoy me ha despedido.

 ¿De verdad crees que no sé lo que es trabajar? Esto mejor habría que preguntárselo a otros/as.

Me han dicho que mi despido está provocado por mi falta de inteligencia al no haber sabido valorar correctamente, ciertos aspectos del proyecto que básicamente consisten en haberle “comido el …” a cierto personaje, es decir, que no tiene nada que ver con mi falta de compromiso, ni mi trabajo, ni su calidad, ni sus resultados, no, ha sido mi falta de inteligencia ¡alucina pepinillos.

Es curioso esto de la inteligencia que algunos tenemos, porque resulta inapropiada cuando te empuja a ser tu mismo y a decir lo que piensas con el objetivo de mejorar las cosas pero es muy bienvenida si se necesita para despertar la de otros/as ¡que cosas!

¡Saludos y sé feliz!