F.E.M.I.N.I.S.T.A. Queda mucho por hacer.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Hace un mes aproximadamente, en mi instituto (Sí, las cosas de esta crisis, tengo 49 años y voy al instituto como alumno), nos invitaron a una charla “educativa” sobre lo que era el feminismo y el porqué de su nacimiento, no empezó mal, pero la cosa se fue calentando en el momento en el que la ponente empezó a acusar a los hombres a diestro y siniestro de todo, hasta que tome la decisión de abandonar la sala cuando, muy convencida y casi enfadada, dijo que la mayoría de los hombres no consideran a sus mujeres como sus compañeras.

La convocatoria surgió por la creciente preocupación que hay en los centros de educación pública, por el aumento de casos de maltrato y abusos que sufren chicas adolescentes por parte de otros chicos de su misma edad y por el hecho, de que detectan un retroceso en la “lucha” por la igualdad entre hombre y mujeres debido a que muchas chicas, “prefieren” practicar sexo fácil o pelearse entre ellas por un chaval para “conquistarlo”, antes que hacerlo mostrando más dignidad hacia su persona, de hecho, cuando hablo con chavales sobre el tema, muchos me dicen que tienen problemas para encontrar una chica que merezca la pena y ninguno para encontrar sexo.

De aquella señora que orgullosamente se autoproclamaba feminista, lo único que me quedo claro es que no tenía ni idea de que y como siente un hombre, algo que no solo echo en falta en ella, también es algo muy generalizado entre la mayoría de las mujeres ¡ojo! Lo mismo que les ocurre a la mayoría de los hombres con respecto a las mujeres.

Es decir: no nos conocemos y generación tras generación seguimos cometiendo los mismos errores, errores que se podrían resolver con una buena educación emocional, porque por mucho que nos empeñemos, no somos iguales y sobre todo, no sentimos igual.

Vivo con tres mujeres, mi mujer y mis dos hijas, con mi mujer llevo más de 30 maravillosos años de convivencia y no le voy a consentir a ninguna feminista que me diga que los hombres no consideramos a nuestras mujeres como nuestras compañeras, si me pongo a contar casos no paro, pero, desde mi modesta opinión, si tenía razón en una cosa que me dijeron que dijo cuando se dio cuenta de que había perdido el rumbo y los asistentes de su ponencia:

“estoy echando la culpa a los chicos y quizás el problema es que no estamos educando correctamente a las chicas”   

Sin olvidar que los chicos también necesitan mejorar su educación emocional, en eso coincido plenamente con ella y el resultado de mi experiencia como educador me lo confirma, porque nosotros si hemos ofrecido a nuestras hijas una educación F.E.M.I.N.I.S.T.A. y ,pasados 22 años, puedo decir que funciona muy bien.

  • Formación: es la segunda prioridad en su educación, la primera son sus valores.
  • Empatía: necesaria para comprender la condición masculina.
  • Masculinidad: no somos unos inmaduros y tampoco unos cachondos mentales, competir y el sexo forma parte de nuestra condición y no la elegimos, “solo” hay que saber elegir un hombre medianamente empático con las emociones femeninas.
  • Inteligencia Emocional: una mujer es muy emotiva y la necesita como respirar.
  • Negatividad: nunca digas que no vas a poder, solo inténtalo.
  • Igualdad: tenemos los mismos derechos y deberes, pero no somos iguales.
  • Sencillez: sentirse atractiva no va en contra la sencillez.
  • Trabajo: no hay otro camino para conseguir nuestros objetivos.
  • Autoestima: si lo tienes mejor, pero no dependas de nadie para que te valore.

Opino que estamos dando saltos muy grandes en búsqueda de una sociedad ideal pero nos estamos olvidando de lo que hará que se consoliden: la educación emocional de nuestr@s hij@s.

Saludos y se feliz.

Podría ocurrirle a la hija de cualquiera.

¡¡Bienvenida o Bienvenida a mi Blog!!

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Se va el año 2014 y si me hubieses preguntado hace unas semanas qué tal me ha ido, te hubiese respondido: “ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, me explico: sigo en el desempleo pero me han intervenido, y muy satisfactoriamente, de mi maltrecha rodilla; sigo en el desempleo pero, si no consigo mis objetivos, he encontrado esa alternativa de futuro que me ilusiona; sigo en el desempleo pero puedo disfrutar de la compañía de las personas que más quiero y por supuesto, sigo en el desempleo pero sigo vivo.

“Ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, es lo que hubiese respondido hace unas semanas; sin embargo, si me lo preguntas hoy, te responderé que, hasta ahora, ha sido el mejor año de mi vida.

Voy a ver si soy capaz de transmitirte lo que para mi han supuesto estas últimas semanas.

Soy padre de dos maravillosas hijas y desde que nacieron, tristemente por lo tarde que lo hice, empecé a mostrar un enorme interés por lo que supone ser mujer y con cada nuevo descubrimiento (por supuesto me refiero a un perfil de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) más admiración sentía por ellas: responsabilidad, compromiso, capacidad de trabajo, sensibilidad, coraje…

No voy a entrar en detalles sobre mis reflexiones porque me extendería mucho, pero para que te hagas una idea, he llegado a la conclusión de que desde un punto de vista materialista, las mujeres no necesitan para nada a los hombres y a lo que están demostrando me remito.

Sin embargo y te recuerdo que estoy casado con una y participo activamente en la educación de dos, todas (por supuesto me refiero a un perfil emocional medio de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) sueñan con compartir, repito: compartir, su vida con un hombre ¿por qué?

La respuesta no es tan complicada y te recuerdo que solo son mis reflexiones: ellas, vosotras, necesitáis sentir que en esa enorme responsabilidad que aceptáis por vuestra condición de mujer: la maternidad, es compartida por el hombre que elegís para que sea el progenitor y por lo tanto, el responsable de la otra parte implicada en la crianza y educación de l@s hij@s.

Pero en este tema cuál es el problema al que las chicas os enfrentáis a la hora de buscar esa pareja soñada, y ten en cuenta que yo sí sé cómo siente y piensa un hombre de perfil emocional medio; pues el problema al que os enfrentáis, es que no hay suficientes hombres para todas con el perfil emocional con el que soñáis la mayoría de chicas, es decir:

  • Comprometido.
  • Resolutivo.
  • Valiente.
  • Con buen humor.
  • Y sobre todo: empático y sensible hacía vuestras emociones.

Tras este descubrimiento, aparte de lo que debería ser normal en la educación de nuestr@s hij@s:

  • Respetarse y aceptarse tal y como son aprendiendo a entender y manejar sus emociones
  • Respetar a las demás personas, independientemente de su edad, sexo o condición sexual, raza, religión, condición social…
  • Respeto hacia los animales y al medio ambiente.
  • Trabajar por su salud cuidando su aseo, nutrición y actividad física.
  • Comprender que no hay nada mejor para su autoestima que conseguir lo que se proponen con esfuerzo.

Aparte de todo esto y como padre de niñas, hay algo que para mí también fue prioritario: enseñarles a saber elegir a un hombre adecuado para que fuese su compañero en la vida sabiendo interpretar determinadas señales y comportamientos.

Para resumírtelo y como en cualquier relación, tod@s preferimos tener a nuestro lado a alguien que sume, o al menos que no reste y por muy comprometida que sea nuestra condición personal, no podemos consentir que alguien que resta este mucho tiempo a nuestro lado, ya que en este sentido es muy difícil conseguir cambiar a nadie; por la tanto, si tras intentarlo varias veces no hay avance, sacal@ de tu vida porque corres un alto riesgo de que te consuma y anule emocionalmente.

Aún y así, tenía asumido que, por la proporcionalidad de la que te hablaba de que no hay hombres ideales para todas, mis hijas corrían un elevado riesgo de coincidir con alguno inapropiado o peor aún, muy inapropiado, algo que tristemente ocurrió.

Hay padres que llevan muy mal el que sus hijas inicien relaciones sentimentales, cuando lo deberían aceptar de manera totalmente natural y abiertamente, porque es algo que va a ocurrir sí o sí, ya que de otra manera se van a perder una enorme cantidad de información que, a la larga, les va a ayudar mucho a detectar cambios y a ganarse la confianza de sus hijas, con el objetivo de aportar consejos que les puedan facilitar las cosas y así, hacer que su vida y la suya, sea mejor consiguiendo minimizar de riesgos y problemas en casa.

Mi estrategia es aceptarlo con normalidad para conseguir conocer, cuanto antes, a aquel con quien ellas quieran iniciar una relación para hacerme una idea de cómo es y sobre todo, de que ambiente familiar viene.

Así ocurrió hace ocho años cuando mi hija mayor lo hizo con su novio y también, cuando mi hija menor lo hizo con quien, muy afortunadamente, lo ha dejado.

Este chico es un chaval con buen fondo pero criado en un ambiente muy destructivo y totalmente falto de cariño, algo que ha influido enormemente en su personalidad transformándolo en un hombre débil, inseguro, dependiente y por lo tanto, muy celoso; actitud que poco a poco iba minando a mi hija, una niña muy sensible, sociable, capaz de darlo todo por los demás y que creía que algún día podría hacer algo porque la actitud de su novio cambiase, sin embargo, la cosa se fue complicando y en ese empeño por resolver cosas, lo único que consiguió fue una enorme incapacidad por terminar con una relación que la estaba consumiendo, teniendo que soportar ataques de celos no agresivos, control continuo sobre sus actos, su ropa y en general, sobre su vida con el chantaje emocional como principal argumento: “es que sin ti yo me muero”.

Te decía que este es para mi uno de los mejores años de mi vida y el motivo, es que mi hija por fin ha entendido lo que durante años he intentado enseñarle: quédate con las personas que sumen, ayuda a los que no restan, da una oportunidad a los que restan y elimina de tu vida a los sin remedio.

Saludos y se feliz.

Hijos/as: en búsqueda de la felicidad – 9).

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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¿Has reflexionado sobre las tres fases por las que normalmente pasamos en nuestra vida?

1º) Hijos/as: en esta fase no somos dueños de nuestra vida y dependemos totalmente de la implicación de nuestros padres.

2º) Padres y Madres: en esta fase no somos dueños de nuestra vida y dependemos totalmente de la buena evolución de nuestros hijos.

3º) Abuelos/as: en esta fase no somos dueños de nuestra vida y dependemos totalmente de la implicación de nuestras/os hijas/os, que será según de como de implicados estuviésemos con ellos cuando nos toco ser padres.

Es decir, la fase más complicada es la de Padre y Madre pero en mi caso y como padre ¿qué beneficios adicionales me aporta y en que me ayuda a ser feliz dar plena prioridad a mis hijas? No es difícil:

1º) Soy un amante de la naturaleza y me gusta sacar conclusiones sobre nuestro comportamiento comparándolo con el de otros mamíferos y en todos ellos, en líneas generales, las hembras son mucho más comprometidas en la cría de sus hijos (bueno, en casi todo) que los machos y tras ver los cambios que en mi mujer produjo el hecho de ser madre, comprendí que sin ese compromiso por parte de las hembras seguramente las crías no sobrevivirían y por lo tanto, la especie tampoco; pero claro, sobre todo en nuestras mujeres, ese estado de alerta continua les supone un alto grado de estrés y cansancio que sin ayuda, les puede llevar incluso a sufrir patologías emocionales, por lo tanto ¿qué puedo encontrar si me comprometo en la crianza y educación de mis hijas mucho más allá de lo que la tradición y mi instinto “me dice”? Pues que liberando a mi mujer de gran parte de ese estrés y cansancio, sobre todo emocional, seguramente podremos disfrutar mucho más de nosotros y nos apoyaremos más para superar con más garantías, los retos a los que la vida nos va a enfrentar.

2º) Comprometerme en preparar a dos personas para que aporten a la sociedad lo mejor de cada una de ellas, me ofrece tres grandes beneficios:

  1. Educar en valores me obliga a ser cada vez mejor para que mi ejemplo sea cada vez más responsable.
  2. Para que entiendan y acepten mis consejos por encima de los cambios emocionales que van sufrir con su desarrollo y a la influencia del entorno que les va acompañar, no solo basta con mi ejemplo; en cada momento debo ser sensible a esos cambios y además de usar el argumento adecuado para que: no fumen, no beban, no se droguen, estudien…, debo ser lo suficientemente empático para saber con qué tono debo transmitirlos; con lo que me obligaré a estar continuamente informado sobre todos los temas que les preocupan y que pueden afectar en su desarrollo, ayudándome a mantenerme en continuo aprendizaje y además, desarrollando mi empatía de manera activa hasta llegar a la mejor Inteligencia Emocional para saber adaptarme a cada momento del largo proceso que supone su educación.
  3. Cuando llegan a la madurez y ves como todo ese empeño ha tenido su fruto (he de decir que en mi caso es ejemplar), aprendes que el amor verdadero no es ni más ni menos que luchar por otra persona sin tener en cuenta tus intereses, superando todo el dolor y cansancio que te pueda provocar y sobre todo, que rendirse no es una opción.

Pero por qué ¿qué necesidad tengo de hacer todo esto y por qué traer a este mundo unas criaturas que lo más probable es que solo encuentren sufrimiento?

Tal y como te he comentado en alguno de los anteriores Post sobre las reflexiones que humildemente opino debemos hacer en búsqueda de la felicidad, necesito tener más o menos claro por qué tengo que hacer algo y tras mi experiencia vital, en la que aprendí lo insignificantes que somos, necesitaba “saber” por qué debo vivir y qué sentido tiene la vida.

No te voy a aburrir con detalles por que me alargaría mucho más, pero hay una fuerza superior (en tu mano queda eligir la opción religiosa o científica) que escapa a nuestra capacidad de comprensión y contra la que no voy a discutir; solo sé que tengo una misión y es cumplir mi parte, como hicieron nuestros antepasados, para conseguir evolucionar la especie aportando mi granito de arena y si fuese posible, hasta llegar a una humanidad mucho más humana y civilizada.

Puede que no estés de acuerdo con mis reflexiones y que quizás con nada de lo que has leído, pero ¡por favor! Teniendo en cuenta lo importante que son los/as hijos/as para nuestra vida, aporta lo que creas más interesante.

Saludos y se feliz.

La buena educación es gestión de valores (II).

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Te decía que la educación de nuestros/as hijas/os es la prioridad absoluta sobre la que deben girar todas las demás y además, es la principal motivación para conseguir que las demás prioridades se gestionen de la manera adecuada, pero ¿cuáles son esas otras prioridades que deben girar alrededor de la principal y en que se pueden beneficiar de esta? Es bastante simple ¿qué valores debemos exigir a nuestros/as hijas/os durante su educación?:

1º) Disciplina: Prácticamente desde el nacimiento y creo que de forma antinatural, les vamos a exigir que cumplan un horario de comidas, sueño, aseo, estudios y juego, pero claro ¿cómo exigir esa disciplina si nosotros no la cumplimos? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

2º) Sinceridad: Desde mi modesta opinión, la principal función de un padre o de una madre es estar ahí para prevenir errores y sobre todo, si estos ocurren, conseguir que nuestros/as hijas/os tengan la suficiente confianza para que no tengan miedo a compartirlos con nosotros y así evitar males mayores, pero claro ¿cómo exigirla si nosotros no la ofrecemos o no respondemos a sus dudas con claridad y sinceridad? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

3º) Respeto: Este punto es uno de los más importantes, porque dependiendo de cómo lo gestiones, así será la respuesta que encuentres de los demás hacia ti y lo que los padres y madres debemos conseguir, es que acepten la diversidad racial, cultural, religiosa y sexual, que no hagan juicios de nadie sin tener todos los datos y aún menos, para ser aceptados en los grupos juveniles, pero el respeto más importante que deben mostrar es hacia ellos/as mismas/os, pero claro ¿cómo exigirlo si nosotros no lo tenemos y no somos cuidadosos con nuestras opiniones sobre estos temas? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

4º) Compromiso: A lo largo de su educación les vamos a exigir que cumplan con sus promesas, por ejemplo: en su aseo, con los deberes, con la dieta, con el orden… en fin, pequeños compromisos que si los negociamos cuantas veces sean necesarias (no nos olvidemos que son niños/as) y con los argumentos adecuados, seguramente conseguiremos que sean personas comprometidas, con lo que en el futuro se ahorraran muchos problemas sociales y profesionales, pero claro ¿cómo exigirlo si nosotros no somos cuidadosos con cumplir con nuestros compromisos? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

5º) Constancia: Vivimos bajo un sistema que nos hace creer que todo se puede conseguir muy rápidamente, los padres y madres debemos advertir a nuestros/as hijas/os que eso es mentira y que si queremos construir una vida emocionalmente sólida debemos ser muy constantes, pero claro ¿cómo exigirlo si nosotros nos rendimos ante los problemas y tras estos no empujamos más fuerte si cabe? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

6º) Autoestima: Posiblemente haya dejado muchos valores pendientes de incluir en estos puntos que he resaltado, pero si hay una cosa de la que estoy seguro y es que ser disciplinados/as, sinceros/as, respetuosos/as, comprometidos/as, constantes y lo que tu creas que se deban añadir, va a redundar en una alta autoestima que les va a permitir ser personas capaces de afrontar todos los retos que la vida les plantee, pero claro ¿cómo inculcarla si nosotros no cumplimos con esos puntos y no tenemos en cuenta el impacto de nuestros actos? Es decir, la prioridad principal nos obligará a que seamos un ejemplo en este punto y si lo queremos hacer bien, deberemos mantener un continuo progreso para estar a la altura.

Saludos y se feliz.

La buena educación es gestión emocional (I).

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Desde mi modesta opinión, la educación y formación de nuestros/as hijas/os es la prioridad absoluta sobre la que deben girar todas las demás y es algo que nadie te podrá decir cómo lo debes hacer, porque lo que es bueno para unos/as no lo es para los/as otros/as y lo que me sirve a mí como educador, no te va a servir a ti, así es que, aunque estoy escribiendo en este artículo sobre la buena educación, no esperes encontrar una solución particular que te ayude en la educación de tus hijos/as, es más, nadie te la podrá dar, eso es algo que deberás encontrar tú, pero si puedo compartir contigo determinadas motivaciones que me han ayudado a no rendirme y a poder decir, ahora que mis hijas ya son mayores de edad y ambas Universitarias: “el tiempo pasado y el resultado obtenido me está dando la razón”.

Ya ha pasado ese periodo del año en el que mucho padres y madres hacen balance de cómo les va con sus hijos/as y si han sacado buenas notas agradecen la buena suerte de tener unos/as hijos/as estupendos/as y si no, se lamentan de su mala suerte por tener unos/as hijos/as que no se comprometen con el estudio o de que no sirven para ello y durante esta época, surgen expresiones en referencia a los hijos/as que me irritan y mucho y que, como has comprobado, tienen como denominador común la buena o mala suerte que tienen unos y otras con respecto a sus hijos/as, por ejemplo:

1º) Si tus hijos/as han sacado buenas notas, te dicen algo así: “¡Qué envidia, qué suerte teneis!”.

2º) Si sus hijos/as no han sacado buenas notas, te dicen algo así: “¡Qué mala suerte tengo con mis hijos/as, ya no sé qué hacer!”.

No creo ni en la buena, ni en la mala suerte, solo en la constancia.

En cualquier actividad que desarrollemos a lo largo de nuestra vida solo cabe ponerse manos a la obra y aprender de cada error cometido y desde mi modesta opinión y experiencia, posiblemente la actividad que más esfuerzo necesita sea la educación de nuestros hijos e hijas, porque la energía a invertir y el desgaste emocional al que te puede llevar puede ser brutal.

Te decía que el tiempo pasado y el resultado obtenido me están dando la razón. Mis hijas, también han terminado sus estudios en este ejercicio; mi hija mayor ha terminado 3ro de magisterio con una nota media de 8,6 y una matrícula de honor en lengua y mi hija menor, ha sacado selectividad con una nota de 10,72, es decir, para muchos y muchas, somos muy afortunados y es cierto, pero ¿esto es el resultado de la fortuna o de una buena educación basada en la gestión emocional de cada una de ellas?

Apuesta por lo segundo, porque no me sirve de nada ese resultado académico si mis hijas lo tienen que conseguir con un sacrificio que exceda sus límites físicos y emocionales, o lo que puede ser peor, que les impida aprender todas esas cosas tan necesarias en el mundo que se van a encontrar cada vez que salgan de la protección que les ofrecen las paredes de su casa.

Si te interesa conocer los pasos que hemos dado, junto con sus errores, para obtener esos resultados académicos y emocionales, que para mí son los más importantes, te invito a leer la siguiente entrada, porque educar para que sean felices nos ayuda a serlo nosotros.

Saludos y se feliz.

¿Tienes claros tus objetivos?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!
Evidentemente dependerá de en qué momento te encuentres en tu vida pero ayer tras despedir el año y celebrar la entrada del nuevo, mis hijas se estaban preparando para salir de fiesta y mientras lo hacían, con ese típico trajín de dos chicas jóvenes poniéndose guapas (aunque no lo necesitan), las observaba y hacía un repaso de todo lo vivido desde que nacieron hasta ese momento y a la vez, recordé mi infancia y adolescencia sin evitar hacer una comparación con las suyas, y que quieres que te diga: “les tengo envidia”.
No voy a entrar en detalles pero para que te hagas una idea, mi vida tiene un antes y un después y entre ambos, hay un periodo de toma de decisiones meditadas y para algunos, muy drásticas pero para mí, muy necesarias para afrontar el objetivo que me marque poco tiempo después del nacimiento de mi hija mayor.
   Lo que me animo a tomar aquellas decisiones es la evidencia de que nuestro tiempo es limitado y además, está fuera de nuestro control en que momento llegará a su fin y por lo tanto, en qué estado material y emocional (que es el estado que a mí más me preocupa y ocupa), dejaremos a las personas que son nuestra responsabilidad.
   Fíjate si es así: el día de noche buena murió un conocido justo después de la cena familiar; dos días más tarde me entero de que a otro conocido, compañero de afición y gran deportista, le han diagnosticado leucemia; si ni siquiera el gran Shumacher se libra de esta “incertidumbre”. Esta mañana he tenido que ir a hacer una gestión al pueblo de al lado del mío y lo primero que me encuentro es un entierro y lo siguiente, es a una chica conduciendo por la autovía en sentido contrario.
  ¿La vida es absurda? No lo creo, somos nosotros quienes no la entendemos y la prueba de ello, es el resultado colateral que consiguen muchos con los objetivos que se marcan y siempre dejando de lado a las personas que son de su responsabilidad.
   Creo firmemente en la capacidad humana de aprendizaje y además, estamos en la era de mayor oportunidad de conocimiento de la historia de la humanidad, con lo que no pierdo la esperanza de que en muy pocos años, las P.E.R.S.O.N.A.S. nos plantearemos objetivos realistas y sostenibles en lo material y prioritarios en lo emocional.
   Hace algo más de 21 años comprendí cual debería ser mi principal objetivo, poco tiempo después se multiplico por dos en lo material y por… no lo puedo calcular en lo emocional y ayer lo vi claro: los objetivos que me marque hace algo más de 21 años se están cumpliendo con creces.
¿Tienes claros tus objetivos?

Saludos y se feliz. 

¿Dejaremos de vivir algún día con miedo al error?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

Ayer me encontré a la que fue profesora en infantil de mi hija menor y cada vez que me ve, me pregunta por ella y por su evolución académica, ella sabe que para mí no deja de ser importante ¡Por supuesto! Pero también sabe que no son sus resultados académicos lo que más me preocupa, aunque he de decir que son ejemplares; también me pregunta por mi hija mayor, a la que conoce y de la que está al tanto de cuál ha sido su evolución, vivir en un pueblo es lo que tiene, aunque quieras vivir en secreto, al final eres el último en enterarte de tus propios problemas; mi hija mayor es el fiel reflejo de la superación y de la implicación de que los padres tengamos para tomar decisiones que serán importantes para sus vidas.
   Mantuvimos una conversación sobre la importancia de la educación y de la implicación de todos los que en ella intervenimos: padres, escuela, salud, sociedad… pero sobre todo me insistió en los errores que muchas veces cometemos los padres, por híperproteger a nuestros hijos por temor a que se acomplejen, en vez de fortalecer su personalidad hasta donde sus límites les permitan.
   Me contó uno de los últimos casos a los que se tuvo que “enfrentar”; primero he de apuntar que posiblemente haya sido la mejor maestra que he conocido hasta ahora (las próximas serán mis hijas): se trataba de un niño que, sin motivo aparente, siempre se quedaba el último en todas las tareas; para ella, teniendo en cuenta su profesionalidad,, esto suponía un reto, porque para ella, sus niños, así los sentía, eran iguales y no podía permitir que, sin olvidar al portentoso, uno de ellos se distanciase mucho del resto; empezó a dedicar más tiempo a observar su actitud y llego a la conclusión de que tenía algún tipo de retraso que su apariencia escondía; en una de las tutorías se lo comento a la madre y esta reacciono de manera exagerada, exigiendo que a su hijo debía tratarlo como al resto; teniendo en cuenta la situación de indefensión legal que tienen los maestros y para lo que le quedaba para jubilarse, le hizo caso y con todo el dolor de su corazón dejo al niño a su suerte; bueno, lo intento, aquello la superaba así es que se “enfrento a la madre” y le dijo que ella no podía tener un niño así sin saber que le pasaba y le “exigió” que lo llevase al médico a ver si tenía algún déficit de algo, la madre se vio acorralada y reconoció que a ella también la sacaba de quicio y que se pasaba el día gritándole pero que el único problema que el niño tenía, es que era muy vago; “la Sita”, así la llamo yo cariñósamente, se dio cuenta de lo que pasaba; ella que tiene muchos tiros, sabe que cada uno de nosotros somos únicos y en nuestro ritmo de aprendizaje también pero que no hay nada peor para el aprendizaje, que el miedo a errar y más a esas edades por las consecuencias que tendrá; el problema del niño no era su ritmo, contra lo que no podía hacer nada sin ayuda, era el miedo a la bronca posterior por el posible error cometido ¡¡Brutal!!
   No hace falta que diga que: “de aquellos barros estos lodos” ¿Cambiaremos algún día, daremos a cada uno lo que se merece, nos apoyaremos los unos a los otros con paciencia?
                                     Te invito a que disfrutes de estos do vídeos, te van a encantar.

Saludos y se feliz.

A mis chicas.

¡¡Bienvenido o Bienvenida a mi Blog!!

Hace algo más de 21 años que, siendo yo un crío de poco más de 26, llego a mi vida una criatura hermosísima, una niña de casi 5kg y muy tranquila, tanto que se durmió en el parto; mi reacción cuando la vi no fue de guión ñoño de película americana, vi una criatura indefensa y que tiritaba de frío, menudo cambio de ambiente ¿Vedad cariño? Fue el comentario de la Matrona la que me empezó a situar un poco sobre lo que estaba pasando: ¡¡Dámela, que niña más hermosa!! Por cierto, tu mujer se ha comportado como una campeona y está muy bien… ¡¡Coño, mi mujer!!
Las horas siguientes me las pase escuchando un montón de consejos, historias de otros partos, lo rápido que crecen… pero yo solo estaba pendiente de mi hija, poco después comprendí el origen de la depresión post parto: nadie hace caso a las emociones de la parturienta ¿Cuántos miedos le abordan? ¿Cómo va a ser su vida a partir ahora? ¿Dónde quedan aquellas prioridades profesionales y personales? ¿Cuál es mi función en este nuevo reto?
   A mi mujer: no encuentro las palabras que puedan expresar lo que para mí significas, sé que tu humildad te impide creer que puedas hacer tanto por una persona y eso es lo que te hace tan maravillosa ¡¡Te quiero!! Gracias por estos casi 30 años juntos.
   A mi hija mayor: en este momento eres mi prioridad, ya sabes porque, tienes el apoyo de todos: tu madre, tu hermana, tu guapo, tus abuelos y por supuesto el mío; la prioridad eres tú, deja que lo demás venga por su propio peso, tu enorme potencial lo va a traer, solo hace falta que disfrutes del proceso con calma.
Tras el duro parto de mi hija mayor mi mujer juraba en arameo que nunca más se quedaría preñada, que eso de parir es muy duro ¡Ingenua! No hay quién pueda con el poder de la madre naturaleza; mi sueño era tener una familia de dos hij@s máximo ¡Lo siento! No me veía (y me alegro de la decisión) capaz de educar, como yo quiero, a más de dos hij@s y deje que pasase el tiempo para que la madre naturaleza hiciese su trabajo y llego ese día con esta frase: “niño, tienes razón deberíamos tener otro hij@”; aproximadamente un año más tarde llego al mundo un bichejo inquieto, bueno ya durante el embarazo nos avisó, tal era su actividad que se tuvo que preparar una cesare de urgencia 15 días antes de cumplir su gestación porque se lio en el codón umbilical, poniendo en peligro su vida si esperábamos al parto.
   A mi hija menor: como describir lo que es esta… iba a decir niña, como describir lo que es esta mujer… bueno si, equilibrio eso es mi hija menor equilibrio en estado puro ¡¡Lo has conseguido Peque!! Ya lo tienes, eso de que tantas veces hemos hablado: manejar tu sensibilidad y empatía en un mundo que no sabe valorarla, para que sin perder tu esencia, seas una mujer segura de ti misma, sensible, empática y maravillosa que, cualquier persona que pase por un mal momento necesita tener a su lado, ojalá y todos fuésemos como tú.
¿Cuál es mi función en este nuevo reto? Esta era una de las preguntas que me hacía el día que naciste; ya sabéis que mi función es estar siempre y que solo una cosa podrá impedirlo.
Solo me queda daros las gracias por todo lo que me dais y este es la mejor manera que he encontrado para hacerlo ¡Os quiero!


Saludos y se feliz.

EduCATdo.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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No hace mucho, escuche en un programa español de educación de perros, una expresión que me llamo la atención por ser una que uso desde hace mucho tiempo, para intentar explicar a los amigos más jóvenes que van a ser padres en breve, como debe ser su estrategia en la educación de sus hijos, es esta: disciplina, ejercicio y cariño a borbotones.

Aunque mis hijas me dan la razón de que esa es la fórmula y no hay otra, son muchos los que me dicen que además de todo lo que les cuento, he de reconocer que he tenido mucha suerte ¿Crees en la suerte? Yo no, la suerte es para la lotería, todos estos desconocen el día a día de la educación de unos hijos.

Pero bueno, acepto que desde su punto de vista he tenido suerte y que mis hijas han nacido con el don de autodisciplinarse, cuidarse y quererse… no cuela ¿Verdad? Educar es la actividad que más disciplina y constancia requiere, al menos en mi caso y puedo decir que de todas las que he hecho y de las que voy a hacer.

La educación necesita de conocimientos de Inteligencia Emocional y una buena estrategia, además estos puntos se interpretaran de manera distinta entre el Padre y la Madre y viceversa.

Como con el resultado de mis hijas no consigo convencerles, les invito a que conozcan a mi gato, que comprueben el resultado y que lo confirmen con mi veterinario; con él y con el anterior, he utilizado la misma estrategia que con la educación de mis hijas y que este adiestrador de perros recomienda: disciplina, ejercicio y cariño a borbotones.

La única diferencia es que yo recomiendo invertir el orden: cariño a borbotones, disciplina y ejercicio. Lo que mayor dificultad cuesta enseñar es la disciplina y para que “acepten” su aplicación, antes debemos ganarnos su respeto ofreciendo unas grandes dosis de cariño, como puedes comprobar y como en cualquier relación: para recibir debemos dar primero.

Educar a un gato puede ser la mejor escuela de padres que existe; si durante el periodo principal de su educación, que viene a ser el primer año, has aplicado el cariño y la disciplina necesaria, conseguirás que te acepte como el líder de la manada y que te vea a ti como quien debe ejercer esa tarea; conseguirás que entienda que “el territorio” no es suyo y que debe vivir “sometido” unas normas, y disfrutarás de su manera tan peculiar y divertida de devolverte todo lo que por el haces.

Los gatos me recuerdan a esas personas y hay muchísimas, a las que su timidez les impide mostrar todo lo bueno que tienen dentro, actitud que por la falta de Inteligencia Emocional generalizada en la que vivimos, hace que muchas veces nos perdamos todo lo bueno que la mayoría de esas personas tienen y desgraciadamente, por la dificultad que el reto de su  educación significa, también hace que muchos padres “abandonen” y lo más importante: su educación emocional.

Hoy mi hija mayor empieza sus prácticas de Maestra y no es su carrera académica, impresionante por cierto, lo que más orgulloso me hace sentir como Padre.

Las hará en su colegio, que además, es el de de mi hija menor, ambas son un ejemplo allí por donde van, han salido juntas de casa, en su coche, compartiendo sus momentos y consolidando su relación, que como padre, aspiro a que nunca nadie la rompa.

¡Os queremos muchísimo hijas mías!

Saludos y se feliz.

Indefensión aprendida.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

Mí entrada ¿Segur@ de ti mism@? ¿Estás segur@ de tu respuesta? ha generado un buen debate en uno de los grupos de LinkedIn y uno de los participantes me hablo de un término desconocido para mí: Indefensión aprendida.

Llevo un buen rato reflexionando sobre este tema y la verdad es que tiene mucha miga. En el vídeo la profesora propone un ejercicio y entiendo que los chavales no deberían sentirse de ninguna manera especial, los ejercicios están para aprender del error y rectificar sin riesgos ¿No? Entonces ¿Por qué dicen sentirse así? Para ellos, el temor al juicio al que puedan ser sometidos por los demás les hace sentirse tal y como lo describen pero ¿Quienes suelen ser los que se dedican a hacer esos juicios? ¡Ha Ha! Has acertado, solo hay que aprender a detectarlos y alejarlos de nuestra vida, una persona que merezca la pena nunca se limitará a yaudar.  

¿Es algo exclusivo de la adolescencia? ¡Ni mucho menos! Apostaría a que no se salva nadie, de hecho me ha recordado a lo que muchos compañeros sentían cuando hacíamos teatro de ventas, alguno llegaban a tal grado de indefensión, que incluso se jugaban el puesto al negarse a participar y por mucho que les decía que solo era un ejercicio, no conseguía hacerles cambiar de idea y ni muchos menos, lo que sentían.
Yo también he sentido esa indefensión en muchas ocasiones y no me gustaba, y cómo cada vez que mis sentidos me dicen que algo no funciona como debe, saco mi “arma secreta” para estos casos: La reflexión y empieza el bombardeo:
1º) ¿Qué nos provoca esa indefensión? Nuestra inseguridad.
2º) ¿Qué nos provoca inseguridad? Nuestra conciencia, no estamos seguros de que si lo que sabemos es lo que se nos pide y tampoco, de si cómo hacemos las cosas es como debemos hacerlas.

3º) ¿Qué puedo hacer para contrarrestar eso? Estar bien preparado, estar al día en todo lo que crea y necesite que debo estar, hacer las cosas tal y como debo pero inevitablemente, con mi toque personal.
4º) ¿Y si hay algo que no se? Pues reconocer con naturalidad que no lo sé y tratar esta situación como algo natural, ni yo, ni nadie puede saberlo todo.
5º) Tener siempre la conciencia tranquila.
Recuerdo la charla que tuve con un grandísimo Médico, en lo clínico y lo humano, nunca me pude imaginar que ese hombre hubiese pasado por ahí; hablamos del ridículo y la vergüenza; a él le gusta mi “poco” sentido del ridículo y mi “poca” vergüenza, y me reconoció que le gustaría ser así; me contó lo mal que lo paso los primeros años de ejercicio de su profesión, cada vez que se veía obligado a consultar el Vademécum y reconocía que aún le pasaba alguna vez que otra… ¡¿Cómo?! Lo más normal es que un Médico lo consulte pero para él era una sensación de indefensión parecida a la de los chavales del vídeo y todo, por el temor al juicio de sus pacientes ¿Existía ese juicio? Puede que de alguno de los considerados “listos” si, del resto, seguro que no.

¿Y si cada vez que no sabemos algo nos lo tomamos como una oportunidad de aprendizaje y como algo natural que a todo el mundo le ocurre? ¿Y si no damos por cierto todo lo que nos dicen sin antes haberlo cotejado? ¿Y si no tenemos en cuenta las opiniones de cualquiera, salvo la de aquellos que aportan algo a nuestra vida y a nuestras emociones? Debemos querernos mucho más, no somos tan distintos los unos de los otros.

Saludos y se feliz.